jueves, 21 de julio de 2016

El Amadis de gaula, de montalvo


Amadís de Gaula

Primera edición conocida de Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo, impresa en Zaragoza por Jorge Coci, 1508.[1]
Amadís de Gaula (en portugués Amadis de Gaula) es una obra maestra de la literatura medieval en castellano y el más famoso de los llamados libros de caballerías, que tuvieron una enorme aceptación durante el siglo XVI en la península ibérica.

Autoría

A fines del siglo XV preparó la que habría de ser su versión definitiva, cuya edición más antigua conocida es la de Zaragoza (1508), con el nombre de Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula, pero se trata de una obra muy anterior, que ya existía en tres libros desde el siglo XIV, según consta en obras del canciller Pero López de Ayala y su contemporáneo Pero Ferrús. El mismo Garci Rodríguez de Montalvo confiesa haber enmendado los tres primeros libros y ser el autor del cuarto. Se han descubierto, en una encuadernación, fragmentos de una versión anterior a Montalvo, que demuestran que entre sus enmiendas fue la abreviación.[2] Se ha atribuido a diversos autores de origen portugués: por ejemplo, la Crónica portuguesa de Gomes Eanes de Zurara, escrita en 1454, menciona como su autor a un tal Vasco de Lobeira que fue armado caballero en la batalla de Aljubarrota (1385). Otras fuentes dicen que el autor fue un tal João de Lobeira, y no el trovador Vasco de Lobeira, y que se trata de una refundición de una obra anterior, seguramente de principios del siglo XIV. Pero no se conoce ninguna versión primitiva del texto portugués original. Recientemente, en una opinión minoritaria, defendida por el investigador Santiago Sevilla, se ha atribuido Amadís de Gaula a don Enrique de Castilla el Senador, basándose en su larga permanencia en Inglaterra en la corte de su hermana de padre, doña Leonor de Castilla, esposa del rey Eduardo I. Las grandes batallas del Siglo XIII en Gales (Cadfan), Inglaterra (Lewes y Evesham) y en Italia, Benevento y Tagliacozzo en las que participó, parecen haber inspirado los muchos combates y guerras de Amadís de Gaula. Él mismo parece personificarse en el Infante Brian de Monjaste, hijo del rey de España, Ladasán, supuestamente, su padre Fernando III, el Santo.[3]

Sea como fuere, el caso es que la única versión completa conocida de Amadís es la refundición de Montalvo, dividida en cuatro libros, que constituyó un éxito formidable, también a escala europea. Tanto es así, que el mismo Montalvo decidió explotarlo y escribir una continuación, titulada Las sergas de Esplandián, que es el quinto libro del ciclo. Más tarde, Ruy Páez de Ribera continuó la obra en un sexto libro llamado Florisando, cuyo protagonista es un sobrino de Amadís. Feliciano de Silva, especializado en continuaciones de éxitos literarios (escribió además una Segunda Celestina), pasó por alto esa continuación y prosiguió Las sergas de Esplandián en su obra Lisuarte de Grecia, séptimo de la serie (1514). Juan Díaz publicó en 1525 como libro octavo una continuación de Florisando, llamada también Lisuarte de Grecia, pasando por alto el libro de Feliciano de Silva, pero éste volvió a la carga y continuó su propio Lisuarte de Grecia en Amadís de Grecia (1530), libro noveno de la serie, que después continuó en el décimo, Florisel de Niquea (1532), y en el undécimo, Rogel de Grecia (1535). (A partir del libro décimo las numeraciones de las partes y libros del ciclo están confusas, en las portadas de los mismos.) Pedro de Luján prosiguió Rogel de Grecia en un duodécimo libro amadisiano, Silves de la Selva (1546), pero Silva, que al parecer pretendía el monopolio del género, pasó por alto la obra de Luján y continuó Rogel de Grecia en la Cuarta Parte de Don Florisel de Niquea, publicada en dos tomos (1551), décimotercero y último de la serie en castellano.

La acción de Silves de la Selva fue continuada en italiano con otro libro decimotercero, el Esferamundi de Grecia de Mambrino Roseo, cuya primera parte apareció en 1558, y que el mismo Roseo continuó en una segunda (1560), tercera (1563), cuarta (1563), quinta (1565) y sexta parte (1564). De estas obras no se conoce ninguna versión en español, pero sí fueron traducidas al alemán y al francés. Además, Roseo publicó entre 1563 y 1568 siete extensas obras cuya acción se intercalaba entre los libros amadisianos españoles: Adjunta al cuarto libro de la historia de Amadís de Gaula (1563), El segundo libro de las sergas de Esplandián (1564), El segundo libro de Lisuarte de Grecia (1564), La tercera parte de Amadís de Grecia (1564), la Adjunta al segundo libro de don Florisel, llamada libro de las proezas de don Florarlán (Florarlán de Tracia) (1564), Adjunta al segundo volumen de don Rogel de Grecia (1564) y El segundo libro de don Silves de la Selva (1568).

En Alemania, el Esferamundi de Grecia fue continuado en tres libros más, que narraban las aventuras de Safiramán, hijo de Esferamundi; de su tío Fulgorán (hijo extramatrimonial de Rogel de Grecia y de la reina Florela) y de otros valerosos caballeros. Los libros alemanes fueron traducidos al francés y publicados en 1615, con los nombres de libro vigésimo segundo, vigésimo tercero y vigésimo cuarto de Amadís de Gaula, y diciendo ser traducciones del español. Aunque según el libro vigésimo cuarto Safiramán tuvo con su esposa Rosorea (hija de Anaxartes y Oriana) dos hijos llamados Orleandro y Amadís de Trapisonda, el anónimo autor le puso expresamente punto final a su relato en el capítulo LXXIX y último de ese último texto amadisiano. El caballero Gilbert Saunier Duverdier publicó en francés una obra llamada Le Romant des Romans, en siete tomos (el primero y el segundo en 1626, el tercero en 1627, el cuarto en 1628 y los tres últimos en 1629), en la que se narraban las aventuras de Rosalmundo de Grecia, hijo de Esferamundi y Ricarda; de Amadís de Trapisonda y otros caballeros, y se concluían las historias de los Amadises. Esta obra fue traducida al inglés y publicada en 1640 con el título de The love and armes of the Greeke princes. Or, The romant of the romants. Written in French by Monsieur Verdere, and translated for the Right Honourable, Philip, Earle of Pembroke and Montgomery, Lord Chamberlaine to his Majesty.

También se ha mencionado como parte de la saga amadisiana una hipotética obra anónima portuguesa titulada Penalva, cuya mera existencia es muy dudosa.

Argumento

Ilustración de Amadís de Gaula de una edición de 1533.
Amadís de Gaula, tras una introducción en la que se afirma que fue encontrado en un arcón enterrado,[4] se inicia con el relato de los amores furtivos del rey Perión de Gaula y de la princesa Elisena de Bretaña, que dieron lugar al nacimiento de un niño abandonado en una barca. El niño es criado por el caballero Gandales e indaga sobre su origen en medio de fantásticas aventuras, protegido por la hechicera Urganda la Desconocida, así llamada porque nunca se presenta con la misma cara ni con el mismo aspecto, y perseguido por el mago Arcaláus el encantador. Atraviesa el arco hechizado de los leales amadores en medio de la Ínsula firme, vence al terrible monstruo Endriago, donde conoce a su hermano Galaor, y atraviesa por todo tipo de peligrosas aventuras, por amor de su amada Oriana, hija del rey Lisuarte de la Gran Bretaña.

La obra original (antes de las modificaciones incluidas por Montalvo) acaba trágicamente, como todas las obras del llamado Ciclo Artúrico. El original (reconstruido) acaba como sigue: Lisuarte, mal aconsejado por avariciosos consejeros, echa de su lado a Amadís, lo reta e intenta casar a Oriana con un enemigo del héroe. Oriana es rescatada por Amadís y llevada a la Insula Firme por este. Lisuarte le declara la guerra a Amadís acompañado por Galaor (envidioso de Amadís) y Esplandián (a quien Lisuarte ha criado sin saber que es su nieto). Tras varias batallas Galaor reta a Amadís y este lo mata. Lisuarte reta y Amadís también lo mata. Un tercer reto enfrentará a Amadís y a Esplandián, matando este último a Amadís. Oriana, que observa la batalla desde una ventana, al ver la muerte de Amadís se lanza al suelo y muere. Urganda aparece y revela la verdad sobre sus padres a Esplandián.

La versión de Montalvo modifica sobre todo este final, haciéndole durar todo el libro cuarto. El final de los personajes es distinto. Lisuarte y Amadís hacen las paces, se conoce la identidad de Esplandián de una forma menos trágica y Galaor ni siquiera aparece en la batalla (está enfermo). Para cerrar la obra se usa un subterfugio que la hace acabar bruscamente. Lisuarte es encantado y Amadís debe dedicarse a gobernar. La historia continúa en las Sergas.

La obra también relata las hazañas de otros valerosos caballeros emparentados con Amadís, como su hermano Galaor, su medio hermano Florestán y su primo Agrajes de Escocia.

Estilo

En cuanto al estilo, fue alabado por el exigente Juan de Valdés, si bien consideraba que a veces lo bajaba mucho y otras lo encumbraba demasiado. Se caracteriza por un cierto latinizamiento de la sintaxis, que suele situar al verbo al final de la frase al modo latino, y otros rasgos de esta naturaleza, como el uso del participio de presente, que lo aproximan al tipo de lenguaje de la escuela alegórico-dantesca del siglo XV, si bien resulta mucho más claro y llano. No obstante, es necesario diferenciar entre el estilo de las tres primeras partes, que lleva incólume mucho del autor original, muy elegante y pormenorizado en los sucesos, y el texto atribuible a Garcí Rodríguez de Montalvo, de muy inferior ingenio y brillantez. Las tres primeras partes reflejan el mundo del siglo XIII, mientras que el mundo de Garcí Rodríguez de Montalvo es el de principios del siglo XVI, y eso no puede dejar de percibirse en el estilo denso y algo pedante del Regidor de Medina de

El pre-renacimiento español

La Celestina, una de las obras capitales del Prerrenacimiento en España.
Se denomina Prerrenacimiento a una época coyuntural y estética que constituye la transición entre la Edad Media y el Renacimiento, particularmente en España.

Período histórico

Dicha época abarca en el reino de Castilla los reinados de Juan II (1405-1454), gran protector de las letras y las artes, Enrique IV, etapa que supuso en cierta manera un parón, y los Reyes Católicos Isabel y Fernando. En el reino de Aragón, por otra parte, se vive una transición similar con Alfonso V de Aragón (1416-1458), aunque este impulso inicial fue sin embargo agotado por la mayor brillantez del Renacimiento castellano. Los autores más destacados fueron Bartolomé Torres Naharro, Gil Vicente y Fernando de Rojas

Características generales del período

El Prerrenacimiento es una época coyuntural o de transición entre la Edad Media y los nuevos aires del Renacimiento; en este siglo la burguesía creció mucho económicamente y demandó más poder político, lo que creó gran inestabilidad; la monarquía, enfrentada siempre a la nobleza, procuró consolidar un estado cada vez más absolutista reforzando instituciones como la Inquisición o la Santa Hermandad y unificando las Órdenes militares. Los reyes recurrieron al patriciado urbano a los conversos para crear una nueva clase que les pudiese ayudar contra los nobles. En España y también en toda Europa hubo grandes epidemias de Peste Negra que, aproximadamente, mataron a un tercio de la población. Durante esta época convive un incipiente Humanismo con la Escolástica medieval, hay una primera ola de italianismo en las Artes y la Literatura, se emprenden numerosas traducciones y vulgarizaciones de textos grecolatinos y se abre paso una concepción antropocéntrica, más positiva e idealizada de la realidad, en consecuencia, la muerte pasó de ser un trance liberador, a ser un paso doloroso y traumático. La imprenta, por otra parte, multiplica los libros y con ellos la curiosidad y la sed de saber. Se empiezan a escribir textos importantes en Idioma castellano ennobleciendo la lengua romance, pero todavía tiene amplio curso el latín.

En el campo de las letras representan esta primera apertura de la Edad Media a los nuevos días del Renacimiento:

Poesía Editar
En poesía, a la que pertenecen la mayor parte de las obras literarias, se pueden clasificar tres grupos: épica, lírica y satírica. La épica se divide en popular y culta. En la épica popular destaca el Romancero, que mantiene las características apuntadas en la Edad Media. En la épica culta destaca Juan de Mena y el Marqués de Santillana.

En la lírica destacan dos corrientes:
La Escuela alegórico-dantesca, representada por:
El micer Francisco Imperial,
Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, que intenta introducir el petrarquismo del soneto (italianizante),
Diego de Burgos, su secretario y criado del anterior y poeta también,
Juan de Mena, que introduce con su Laberinto de Fortuna el gran poema alegórico a la manera de Dante Alighieri y compone su Omero romançado o Sumas de la Ilíada de Homero (h.1442-1444), prosificación en 36 capítulos de la Ilias -versión latina de la Ilíada-, por encargo de Juan II.
Dentro de la lírica cancioneril, destacan como prerrenacentistas:
Gómez Manrique
Jorge Manrique.
Prosa Editar
En prosa hay que destacar dos clases de obras: novela y didáctica. En el primer caso está Diego de San Pedro, con Cárcel de Amor, de carácter simbólico, y en parte misógino o antifeminista. En el segundo, el Arcipreste de Talavera, con el Corbacho o Reprobación del amor mundano, obra mucho más antifeminista que la anterior, en la que se enseña cómo son las características psicológicas de los diversos tipos de hombres, juntamente con la falsedad del amor en los hombres; y Fernán Pérez de Guzmán, con obras de carácter histórico.

En el terreno de la prosa, son ya humanistas:

Alfonso de Cartagena,
Alfonso de Palencia
Enrique de Villena, que prosificó y glosó la Divina Commedia de Dante (1427) y la Eneida (h. 1428) de Virgilio para el Marqués de Santillana.
Alfonso Martínez de Toledo da cabida a la lengua de la calle en sus textos
Los biógrafos Fernán Pérez de Guzmán y Hernando del Pulgar entre otros muchos confieren gran importancia al hombre y a sus méritos sobre la tierra siguiendo el modelo de Plutarco, utilizando ya una prosa nítida y equilibrada sin excesivos cultismos.
La Celestina de Fernando de Rojas viene a ser la culminación de este periodo de prosa prerrenacentista, todavía con afectaciones latinizantes, sin embargo, frente a la limpia prosa y verso ya equilibrados, castizos y plenamente renacentistas de, por ejemplo, Hernando del Pulgar o Jorge Manrique.
Garci Rodríguez de Montalvo y su Amadís de Gaula (1508), el primer y mejor de los libros de caballerías, viene a revitalizar el arquetipo medieval del caballero.
Diego de Sampedro, con su novela sentimental Cárcel de amor (1492), lleva a su culminación y a su fin el amor cortés medieval.
Teatro Editar
En el teatro destacan escritores como:

Juan de Fermoselle, más conocido como Juan del Encina, también gran poeta,
Gil Vicente, dramaturgo portugués destacado por sus obras en castellano y reconocido como compartidor con Juan del Encina de la paternidad del teatro español.
Lucas Fernández, como del Encina, autor de églogas.
También fue dramaturgo Gómez Manrique, evolución sobre el Auto de los Reyes Magos y el teatro religioso medieval
Menos evidente es la condición escénica de La Celestina, una obra dialogada.

Influencias literarias de Apercibimiento español Editar

Políticamente empieza a configurarse una época que emerge ya con los Reyes Católicos la monarquía absoluta; la mentalidad filosófica (que como forma mentis es todavía escolástica), deja ya traslucir tendencias innovadoras, tanteando nuevas ciencias, a veces utopías, a veces raras especulaciones, en forma de rebeliones que toman la forma, más que de razonada filosofía, de preferencias o confusas reacciones sentimentales. Asoma la pasión filológica del Humanismo y los temas mitológicos.

Los escritores que influenciaron con su obra este movimiento provenían de la Italia de primer Renacimiento:tendido ni asimilado por los grandes poetas españoles del XV, pese a imitarlo todos. Los poetas del Cancionero de Baena, que conocen a Dante, toman de él lo más superficial (Villasandino, Ferrán Manuel de Lando o Gonzalo Martínez de Medina). El marqués de Santillana representa algo muy distinto. Lo que le atrae y emociona de Dante es la vestidura exterior del poeta, que es lo que trata de adaptar en sus propias concepciones, donde la imitación dantesca es fehaciente y sobradamente conocida. Juan de Mena es un alma más dantesca, más afín al genio fuerte, al poeta del vasto fresco. Por ello, compone un verdadero poema nacional. Diego de Burgos, Gómez Manrique, Pedro de Escavias, Jerónimo de Artes, Pero Gillén de Segovia, hasta el Arte de la poesía castellana de Juan de la Encina (1498) siguen a Dante, sin olvidar a sus dos traductores que cierran la Edad Media, Pedro Fernández de Villegas y Hernando Díaz, con una versión hoy perdida.

Santillana cita también a Cino da Pistoia y otros autores del Dolce stil nuovo.

Petrarca llega traído por los brotes del humanismo. Ha sido coronado en el Capitolio y así lo recuerdan Santillana y Juan Rodríguez del Padrón en la Cadira del honor. Pedro Martín, en sus Seis Sermones de romances, no contento con exaltarle junto a los filósofos, le coloca con los Santos Padres. Alonso Fernández de Madrigal, el fecundo Tostado, lo recuerda, por haber elogiado la vida solitaria, en el opúsculo De como al ome es necesario amar y en su Comento de las chrónicas de Eusebio. Por este tiempo, un anónimo que Farinelli identifica con Pero Díaz de Toledo extrae de De Vita Solitaria una bella colección de sentencias (Flores e Sentencias de la Vida de Soledumbre). El arzobispo burgalés Alonso de Cartagena utiliza también el famoso tratado petrarquesco para las glosas de su versión de De Providentia de Séneca (Cinco libros de Séneca, Sevilla 1491). Vuelven a Petrarca, al tocar el tema de la fortuna, tan típico del siglo, el agustino fray Martín Alonso de Córdoba con su Compendio de la Fortuna. De Petrarca se leen más los Triunfos, más acordes con el gusto por la alegoría medieval, que el Canzoniere. Si Dante es aprehendido sólo en lo más superficial de su capa alegórica y hay que aguardar también a la renovación poética de Garcilaso de la Vega para que sea saboreado el Petrarca del Cancionero.

Boccaccio tampoco es conocido en el siglo XV como prosista y para sus admiradores cuatrocentistas españoles era un sabio erudito, tratadista de cosas graves, de los hombres y las mujeres ilustres, de los dioses paganos, «de los montes, rios e selvas», como dice su anónimo traductor. Todos lo proclaman gran poeta; se le tiene no por unidad, sino como repertorio medieval enciclopédico y moral. De casibus virorum, que ya al final de su vida (antes de 1407) traducía el canciller Pero López de Ayala (Caída de Príncipes) y completaba el arzobispo de Burgos en 1422. De nuevo aparecía el tema de la fortuna. Su eco resonaría en otros autores: Pedro Díaz de Toledo, el bachiller de la Torre, Diego de Valera. «Ni el mismo Dante, ni el mismo Petrarca tuvieron en España más lectores y admiradores que Boccaccio» (Menéndez Pelayo). Pareja admiración despertó su De claris mulieribus, que desata toda la literatura pro y antifeminista del tiempo. Sus obras mitológicas, la Genealogía de los dioses paganos escrita en latín, es también muy citada. De los libros menores en lengua vulgar, Fiammetta es recordada en la Comedieta de Ponza. Había dos versiones manuscritas en El Escorial, siendo impresa la traducción en Sevilla (1497). Toda la novela sentimental (Diego de San Pedro, Juan de Flores) la recuerda. También Il Filocolo, La Teseida, Il Filostrato y los dos Ninfale los poseyó Santillana y fueron aprovechados para sus decires narrativos. El Decamerón, no ajeno a los escritores españoles del s. xv, no fue tan de su agrado como las otras obras, quizá por su falta de sentido moral. Sólo en la segunda mitad del XVI se empezaría a explotar el tesoro narrativo del Decamerón por Torquemada en su Jardín de flores curiosas, tan leído por Miguel de Cervantes, y Joan Timoneda en su Patrañuelo.

Dante Alighieri es importante en el siglo XV por su Divina comedia, en la que habla del paso del autor de la obra por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Esta gran alegoría impresionó a los cultos poetas de la llamada escuela alegórico-dantesca: Juan de Mena e Íñigo López de Mendoza, especialmente, que escribieron grandes poemas narrativos como él.

Influencia italiana en la literatura española



La Literatura Italiana y Española en Ocho siglos de Existencia.

La historia común de España e Italia ha pasado por múltiples alternativas.

Relaciones entre España e Italia en este Milenio.

Las relaciones entre España e Italia durante los siglos XI, XII y XIII fueron bastante escasas.

La visión que Italia tenía de España en aquella época era una visión un tanto desalentadora ya que veía a España como un lugar para la batalla sostenida entre moros y cristianos. Pero en ese lugar legendario y no muy lejano llamado España combatían muchas tropas italianas que eran enviadas con la función de ayudar y proteger a los Reyes Católicos. Estas hazañas fueron recogidas por grandes autores en los cantares épico-caballerescos de la literatura italiana.

El camino de Santiago supone un lazo de unión muy importante ya que muchos peregrinos italianos se encaminaban hacia la ciudad de Santiago de Compostela. Posteriormente, estos peregrinajes fueron una fuente segura de inspiración para muchos autores italianos. El mismísimo Dante, en el canto XXV de su obra La Divina Comedia hace una alusión más o menos directa a estas pregrinaciones.

Por otra parte, otro aspecto muy fecundo para las relaciones italo-españolas era el continuo “peregrinaje” de estudiantes españoles a universidades italianas.

También, durante el reinado de Alfonso X, el Sabio hubo una buena relación con Italia en el terreno politico ya que este rey aspiró incluso al trono italiano. Los contactos entre ambos países se ducaplicaron aún más en el siglo XIV debido a la frecuente actividad comercial mediterránea que existía entre los mercados de Venecia, Florencia y la región valenciana.

Por otra parte, muchos literatos españoles se han formado en las Academias y Universidades Italianas, o han residido en Italia durante un periodo mayor o menor de tiempo influyendo, de este modo en sus vidad y reflejando notablemente esto en sus obras. Son autores de la talla de Garcilaso de la Vega o Rafael Alberti.

Diferencias entre la Literatura Italiana y la Literatura Española.

A pesar de los múltiples contactos entre ambos países, sus literaturas presentan diferencias muy notorias:

El origen de la Literatura Española es más lejano que el de la literatura Italiana, que sufrió un retraso con respecto a otras literaturas europeas. A este retaso de la literatura italiana se le puede añadir el problema de la lengua ya que era una duda importante el decidir entre escribir en latín o en la lengua vulgar.

En lo que respecta a Italia, la lengua hablada y la lengua literaria se encuentran muy lejanas la una de la otra, caso que no coincide con la literatura española.

En la literatura Italiana medieval nos encontramos con temas históricos entremezclados con otros heroicos, épicos y amorosos. En cambio, en la literatura española el tema histórico se trata desde un punto de vista muy objetivo y realista.

En la literatura italiana encontramos autores que escriben grandes y valiosas obras en prosa que, en realidad, aunque de gran valor literario, son tratados científicos, políticos e incluso filosóficos.

Formalmente, en el verso italiano hallamos el gran y acusado uso del endecasílabo, mientras que en España sucede lo mismo con el verso octosílabo, que, por otra parte es mucho más apropiado para el romancero. Pero por clara influencia italiana, a partir del siglo XVI, se introduce en España el endecasílabo. El artífice de esta introducción literaria resultaría ser el gran Garcilaso de la Vega.

Estudio de las Relaciones Literarias.

La literatura Italiana tiende a lo fantástico, a la fábula, a la aventura... Hay una tradición que une el tema histórico con el tema aventurero y el tema del amor: esto es un rasgo característico de la literatura épico-caballeresca italiana. También nos encontramos en Italia con una literatura científica, política y filosófica en Italia.

Es importante hablar de la llamada Autorreflexión Crítica, que era la consciencia que los escritores tienen sobre su propia obra literaria. Dante en Italia fue el pionero en esta actitud teórica con su Vita Nuova. En España nos encontramos con esta autorreflexión crítica en el escrutinio literario que hacen el cura y el barbero en El Quijote de Cervantes.

La tradición literaria de ambos países debe ser interpretada como un instrumento que enlaza y acerca la cultura de los dos países de marras.

Presencia de los Tres Grandes Escritores Italianos del Trescientos en la Literatura Renacentista Española.

Dante

Dante es un autor que era muy leído por los literatos españoles. Pongamos por ejemplo al Marqués de Santillana que en su El Infierno de los Enamorados refleja notoriamente su lectura de El Infierno de Dante, concretamente se percibe la influencia del Canto V. Por poner otro ejemplo, citemos a Juan de Mena, cuyo tema cetral de su más famosa obra - La Rueda de la Fortuna - coincide con uno de los temas dantescos más característicos.

También podemos citar a Alfonso Álvarez de Villasandino como autor que se aferra a la tradición de la imitación de Dante, quien, a su vez imitó a Virgilio. Juan de Mena también puede establecerse en esta línea alegórica dantesca.

El tema del corazón de la amada y del poeta es un protagonista común a Dante y a Garcilaso, e incluso a Petrarca.

Para Dante autor, en La Divina Comedia, vivir es tomar partido, es decir, que físicamente vivieron lo que no vivió de ellos fue su alma. Al señalar que estas almas estan desnudas significa que están expuestas a todo el sufrimiento. En su vida terrenal el tomar deciciones hubiese significado sufrir, pero sufrir por un motivo o circunstancia. Los tábanos y abispas que pican las almas son símbolo de todos aquellos incentivos que se les presentaron en la vida y ellos los dejaron pasar. De sus heridas se desprende sangre que se mezcla con lágrimas y caen al suelo que es devorada por gusanos al caer. Es decir que ahora su sufrimiento ni siquiera sirve para alimentar la tierra. Aquel que se juega por sus ideales participa en la vida, de tal modo que ésta tiene un significado.

Petrarca

El tema del amor no correspondido se ve también en grandes escritores españoles de la talla de Garcilaso de la Vega. De hecho hay muchos puntos de conexión entre la Laura petrarquista e Isabel Freire, de Garcilaso. El amor platónico que siente Garcilaso por Isabel Freire viene a se la misma concepción amorosa del amor que siente Petrarca por Laura. El poeta se entrega totalmente al ammor, llegando a perder la conciencia de su propia identidad, deseando incluso el rechazo de la dama para poder recuperarla. El enmarcamiento del amor en una determinada naturaleza que es protagonista es otro tema importante, primero en Petrarca y lugo en Garcilaso. La idea de soledad expresada a través del río es otro tema común. El llanto, el corazón, los ojos y los cabelllos son los elementos más importantes de la amada que destacan tanto Petrarca como Garcilaso. Todas las consideraciones que Garcilaso tomó de la literatura italiana (soneto, canción, lira...) continuaron después posteriormente en otros autores como por ejemplo San Juan de la Cruz. Garcilaso ensaya de forma más brillante que Boscán los metros petrarquistas, con un sello personal inimitable, que recrea los paisajes bucólicos y pastoriles.

Diego Hurtado de Mendoza, por ejemplo, también se atiene a esta tradición del amor platónico tan petrarquista. Son dignos de mención también autores como por ejemplo Quevedo, Cervantes y algunos pertenecientes al grupo del 27 como Rafael Alberti quien también hace una alusión directa a esta tradición en sus obras.

Pero, pese a la gran cantidad de seguidores que tiene, Petrarca no triunfa en España hasta el siglo XVI. Aunque ya en el siglo XV se ve, por ejemplo en el Marqués de Santillana la adaptación del endecasílavo al español

Bocaccio.

Bocaccio es el autor más imitado y adaptado por los autores del Siglo de Oro, y no sólo por su Decamerón. En la Literatura española nos encontramos con numerosas obras que hacen referencia al Decamerón. En El Lazarillo de Tormes, por ejemplo, hallamos muchas similitudes con la obra de Bocaccio anteriormente citada. En Lope de Vega también se vislumbra esa influencia de Bocaccio. En las Novelas Ejemplares de Cervantes es fácil observar que éste fue un fervoroso lector de Bocaccio adoptando incluso la misma estructuta del Decamerón.

Vemos una imitación de Bocaccio en Góngora, en Corbacho, en el Arcipreste de Talavera, en Tirso de Molina, en El Lazarillo de Tormes...

Los temas más imitados son:

La resignación de la mujer

Las virtudes de la protagonista femenina: humildad, obediencia, amor filial...

Los rasgos físicos de la figura de la protagonista femenina.

La belleza como una cualidad característica, tema puesto de relieve sobre todo en el Decamerón, y, posteriormente en Lope de Vega.

Visión de la mujer como perfecta esposa, perfecta hija y perfecta señora.

Tanto la imitación del marco espacio-temporal como la imitación de las características de la protagonista son rasgos comunes a las dos literaturas, pero nunca se puede hablar de plagio.

Orlando. Quijote. Madame Bovary: Tres locos Entrelazados

Esquema número 1: Orlando Quijote y Madame Bovary

Mensaje-objeto

(Quijote)

código

(heroico, épico-caballeresco)

canal

(ironía-parodía)

Emisor Receptor

(Ariosto) (Cervantes)

mensaje-objeto

(Orlando Furioso)

contexto

(Novelas y poemas caballerescos y Boiardo - libros de caballerías y Ariosto)

Esquema número 2: Orlando Quijote y Madame Bovary

código

(locura)

canal

(.........)

emisor receptor

(Orlando) (don Quijote)

mensaje-objeto

(efectos de la traición amorosa)

contexto

(Traición de Angélica la Bella - traición (supuesta) de Dulcinea del Toboso)

Relaciones entre Humanistas Italianos y Españoles en la Segunda Mitad del Siglo XV.

Algunas características destacables del Humanismo son:

Apertura de las culturas europeas del momento: cultura latina, griega, árabe...

Conflicto entre el mundo árabe y el mundo occidental.

Búsqueda de la unidad religiosa.

Búsqueda de la ruptura con la barbarie recuperando los textos antiguos mediante la crítica textual, recuperando así los autores antiguos. Esta labor se granjea de la crítica.

Polémicas Filosóficas.

Ataque a la gramática medieval.

En España, la antigüedad clásica romana no era todavía un fin en sí mismo sino un medio, modelo. No existía el mismo interés que en Italia por la antigüedad clásica. Aún los españoles prefieren a los Godos que a los clásicos, pero esto no ocurre en Italia. El humanismo español del siglo XV carece de personalidad propia.

Juan de Segovia fue un humanista español que luchaba por la apertura de las fronteras entre las distintas culturas defendiendo el estudio y la comprensión de las obras literarias a partir de las fuentes originales.

Juan de Lucera, que se formó en la Corte de Nápoles, se opuso a la idea de que el latín debía ser una lengua para la literatura.

Relaciones Culturales y Literarias entre España e Italia en el Setecientos: Iluminismo frente a Ilustración.

El Iluminismo y la Ilustración se dieron en Europa en la segunda mitad del siglo XVIII. Se trata de dos terminologías distintas para un mismo movimiento. Este movimiento se llamó Iluminismo en Italia, Ilustración en España y Siglo de las Luces en Francia.

Al tiempo que, a principios del siglo XVIII se da el Rococó en España, se publica La Arcadia en Italia.

En el Iluminismo o Ilustración los tópicos literarios no están en contrapunto, como suele suceder en otros movimientos, con la época anterior, sino que suponen una continuación de éstos. En este movimiento nos encontramos con dos tipos de poesía bien diferenciados:

Poesía Superficial, sensual y Pastoril.

Poesía de versos cortos y temas frívolos, ambientada en salones palaciegos.

Ya avanzado el siglo, hallamos una clara variación temática que tiende hacia temas ilustristas tales como los avances técnicos de la época. En esta época Quintana encuentra dos movimientos:

Prerromanticismo, que está muy cercano a los sentimientos.

Neoclasicismo, que se encarga de la búsqueda de los valores de la antigüedad clásica.

La Literatura italiana del siglo XVIII va a influir notablemente en la literatura española de la misma época, en la cual las relaciones diplomáticas entre España e Italia estaban en pleno apogeo. La forma típica del Romanticismo español va a ser la Octavilla Metastasiana. En el siglo XIX se harán numerosas traducciones e interpretaciones de muchos autores italianos al español.

A modo de conclusión es importante decir que la literatura italiana se complementa con la literatura española de modo que es árdua tarea la de estudiar una sin haber estudiado la otra ya que ambas se complementan y circulan en la misma línea.

La Traducción de Poesía Italiana al Español.

En esta “Mesa Redonda” se trató el tema de la traducción de poesía de una manera práctica ya que se procedió a la lectura y traducción de Le Due Strade, traducción realizada por el poeta Jordi Virallonga.

Se habló de la fuente primordial del poema que viene a ser el gran Petrarca y del tema bucólico con intención irónica.

Para traducir un poema es imprescindible que el autor de la traducción decida mantener o bien la forma, o bien el contenido originarios o, en otro caso, modificarlos; pero uno de esos dos conceptos (forma y contenido) debe ser necesariamente conservado.

Para traducir la prosa, nos encontramos con el problema de la lengua italiana y su parecido con la lengua española; es este un problema que nos hace pensar en estructuras que, a simple vista, parecen similares o incluso idénticas en español que en Italiano pero que, en realidad, no lo son y tienen usos completamente distintos.

Concluyendo: la tarea de la traducción debe ser reconocida como trabajosa y complicada y, por tanto, como consecuencia, valorizada como se merece.

Relaciones Hispano-Italianas en el Siglo XIX: un Estudio de Recepción Literaria.

El periodo comprendido entre 1800 y 1830 supone un momento escervescente de la traducción en Italia. Se traducen obras como El Príncipe de Maquiavelo, La Buena Criada de Goldoni... La presencia de Goldoni es muy importante para la historia de la traducción literaria y de la recepción.

Las primeras muestras de la obra de Tasso en nuestro país las encontramos en las traducciones al español. Un traductor de Tasso fue Emilia Pardo Bazán. La obra de Tasso que más atención causó en el receptor español fue una fábula pastoril que persiste al gusto clásico. Su traducción conoció sucesivas ediciones y reimpresiones, como por ejemplo El Tesoro del Parnaso Español o la traducción de la obra apócrifa: Noches de Tasso.

También se tradujeron numerosas obras del autor Alfieri en este período. La recepción española de Alfieri se sirve para fines políticos ya que Alfieri presenta una imagen de la España de la época en su De la Tiranía.

Los traductores prefirieron en esta etapa de traducción literaria, no ya las obras de Alfieri, sino también otras que tienen mucha menos relevancia para la crítica actual.

En los primeros treinta años del siglo XIX se tradujeron numerosas representaciones teatrales como por ejemplo El Matrimonio Secreto. Los años 1822 y 1823 van a constituir un momento álgido dentro de la historia de la traducción.

Algunas Consideraciones Personales sobre la Lectura de la Poesía Italiana en la Poesía Española Actual.

Esta “Conferencia” trató de la experiencia personal del poeta y catedrático de la Universidad Central de Barcelona, Jordi Virallonga i Eguren. El escritor habló sobre las causas por las que había entrado en contacto directo con la literatura Italiana. Tales causas son:

El amor, ya que en su adolescencia se enamoró de una chica italiana a la que escribió varios poemas de amor en italiano.

Su abuelo, ya que le incitó a la lectura de importantes obras literarias italianas como por ejemplo, El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo y algunas obras de grandes autores como son Petrarca, Bocaccio o Ariosto.

Grandes poetas catalanes como Angel Crespo o Carlos Barral leían libros de la literatura italiana y esta influencia queda plasmada en sus propios textos.

Es importante reconocer que en toda la historia de la literatura española hemos contado con grandes genios que han sido influidos por la tradición clásica y latina. Por ejemplo: Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León o el mismísimo y actualísimo Antonio Colinas.

El autor catalán recalcó el hecho de que es de gran importancia leer y conocer otras literaturas y culturas para ser un buen y provechoso

miércoles, 20 de julio de 2016

Toledo: cuna de la cultura española

Toledo
Municipio y Ciudad de España
Bandera de Toledo.svg
Bandera Escudo de la ciudad de Toledo.svg
Escudo
Toledo, Ayuntamiento-PM 65578 (cropped).jpg 1 Puerta de Bisagra toledo 2014 (cropped).jpg
Toledo Skyline Panorama, Spain - Dec 2006.jpg
El Puente de Alcántara de Toledo- España (cropped).jpg Toledo-Estación de Renfe-1.jpg
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Casa consistorial; Puerta Nueva de Bisagra; panorama de la ciudad con la catedral en primer plano y el alcázar al fondo; puente de Alcántara sobre el Tajo; estación ferroviaria.
Toledo ubicada en España ToledoToledo
Ubicación de Toledo en España.
Toledo ubicada en Provincia de Toledo ToledoToledo
Ubicación de Toledo en la provincia de Toledo.
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of Castile-La Mancha.svg Castilla-La Mancha
• Provincia Bandera de la Diputación de Toledo.svg Toledo
• Comarca Vega del Tajo
• Partido judicial Toledo
Ubicación 39°52′00″N 4°02′00″O / 39.866666666667, -4.0333333333333
• Altitud 516[1] msnm
• Distancias 237 km a Albacete
71 km a Madrid
69 km a Talavera de la Reina
Superficie 232,10 km²
Fundación Prerromana
Población 83226 hab. (2015)
• Densidad 359,04 hab./km²
Gentilicio toledano, na;
toletano, na;
toletense, sa
Código postal 45001-45009
Pref. telefónico 925
Alcaldesa (2015) Milagros Tolón Jaime (PSOE)[2]
Hermanada con
13 ciudades
Patrón San Ildefonso
Patrona Nuestra Señora del Sagrario
Santa Leocadia de Toledo
Sitio web http://www.ayto-toledo.org/
[editar datos en Wikidata]
Toledo es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima, de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y antigua sede de la Corte de Castilla.[16] Además, el municipio es considerado individualmente como una comarca en la división realizada por la Diputación provincial,[17] aunque desde un punto de vista estrictamente de geografía física la ciudad es puerta de la comarca natural de La Sagra, que tradicionalmente se ha considerado que comenzaba en la propia puerta de Bisagra.[18]

Toledo es conocida como «La ciudad Imperial» por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I y también como «la ciudad de las tres culturas», por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes.

Toledo, con 83226 habitantes (2015), es el segundo municipio más poblado de la provincia por detrás de Talavera de la Reina y el cuarto de la comunidad autónoma tras Albacete, Talavera de la Reina y Guadalajara.

La ciudad está situada en la margen derecha del Tajo, en una colina de cien metros de altura sobre el río, el cual la ciñe por su base, formando un pronunciado meandro conocido como Torno del Tajo. Tiene una configuración dispersa con barrios muy separados del núcleo principal: el de Azucaica, en la orilla derecha del río y que tiene su origen en una antigua pedanía de la ciudad, dista unos 7 km del centro de la ciudad, mientras que el de Santa María de Benquerencia, situado prácticamente enfrente del anterior en la margen izquierda del Tajo, sitúa su centro a unos 8 km del de la ciudad.

La historia de la ciudad se remonta a la Edad del Bronce. Fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C. Quedan diversos restos de la actividad romana en la ciudad, como el acueducto o el circo. Tras las invasiones germánicas, la ciudad se convertirá con Leovigildo en capital, y posteriormente, principal sede eclesiástica, del Reino Visigodo. En el año 711, después de una resistencia moderada, Toledo es conquistada por los musulmanes dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Durante el dominio musulmán, la antigua capital visigoda se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa de Toledo. Alfonso VI reconquista la ciudad en 1085. Durante la edad moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la Guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561 la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, Toledo y más concretamente su Alcázar se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil durante su largo Asedio del Alcázar. En 1983 se convirtió en capital de Castilla-La Mancha, manteniendo la capitalidad de la provincia homónima.

Tradicionalmente, la industria metalúrgica ha sido la base económica, sobre todo por la fabricación de espadas y cuchillos. En la actualidad la gran mayoría de la población se dedica al sector servicios, que también refleja el mayor número de parados. En cuanto a infraestructuras, la ciudad cuenta con diversas carreteras, incluida una autopista de peaje. Existe una línea de ferrocarril de AVE que conecta Toledo-Madrid en menos de media hora. Cuenta además con diversas infraestructuras sanitarias, incluido un Hospital Nacional de Parapléjicos, deportivas y militares, como la Academia de Infantería.

En cuanto a la cultura, Toledo cuenta con numerosos lugares de interés y es Patrimonio de la Humanidad desde 1986. Entre ellos se destacan el Monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino del siglo XV, y la Catedral de Santa María, de estilo gótico del siglo XIII. Toledo ha sido también lugar de nacimiento o residencia de artistas como Garcilaso de la Vega o El Greco entre otros muchos.

Llevan el nombre de Toledo cinco ciudades de los Estados Unidos, en los estados de Ohio, Illinois, Oregón, Iowa y Washington; otras siete de Canadá, Belice, Brasil, Portugal, Colombia, Filipinas y Uruguay y cuatro núcleos más en España en las provincias de Huesca, Orense, Asturias y Tenerife. Comparte el mismo Escudo de Armas de Castilla con la ciudad de Tunja Colombia, otorgado por Carlos

Poesía en mozárabe

Mozárabe
Para el conjunto de lenguas romances habladas en Al-Andalus, véase Idioma mozárabe.
Mozárabes (del árabe mustaʕrab, 'arabizado'; en árabe: مستعرب), es el nombre con el que se conocía a la población cristiana, de origen hispanovisigodo, que vivía en el territorio de al-Ándalus. Durante el primer siglo desde la islamización de la península, suponían entre el 90 y el 95% del total de los habitantes de la zona, para reducirse al 50% aproximadamente a lo largo del siglo XI como consecuencia de su paulatina conversión al Islam.[1] Ello da una imagen de su importancia demográfica.

Sufrieron intermitentes persecuciones a lo largo de la historia. La de Córdoba (850-859) puede considerarse la primera de las grandes persecuciones.[2] La masiva deportación de 1126 al norte de África supuso la desaparición de todos los cristianos de las zonas urbanas del territorio

Patena mozárabe del Monasterio de Valcavado (siglo X).
Los mozárabes tenían en la sociedad árabe el estatus legal de dimmíes —que compartían con los judíos—, como "no creyentes" en el Islam. A efectos prácticos su cultura, organización política y práctica religiosa eran toleradas, y contaban con cierta cobertura legal. Sin embargo, también se veían obligados a tributar impuestos de los que los musulmanes se veían eximidos, además de contar con otro tipo de restricciones, pues no se destruían las iglesias ya edificadas pero no se permitía construir otras ni arreglar las ya existentes. A medida que la cultura islámico-oriental arraigó en los territorios peninsulares dominados por los musulmanes, los mozárabes se fueron arabizando y muchos de ellos, por diversos motivos, se convirtieron al islam. Los motivos eran tanto religiosos como fiscales, dejando de ser mozárabes y pasando a ser designados muladíes. Como algunos autores señalan, la legislación islámica protegía a los grupos "ajenos", pero favorecía su integración en el Islam con medidas de orden muy diverso.[4] Las comunidades mozárabes se rigieron por el Liber Iudicorum y sus jueces (quḍāt al-nașārà o iudices) conservaron, en los primeros siglos del dominio islámico, la tradición de la cultura visigoda, aunque su jurisdicción solo se puso en práctica cuando ambas partes en litigio eran cristianas. Los casos mixtos, como se deriva de Ibn Sahl, eran resueltos por el cadí o el șahib al-šurta. El jefe de la comunidad cristiana, llamado comes o 'conde' tenía funciones recaudatorias (exceptor, mustajriŷ) y judiciales (qādī al-ˁaŷam), que solía delegar.[5]

Los árabes iniciaron la invasión de la Península Ibérica el año 711, encontrando al pueblo hispanovisigodo que había heredado, reformándolos, los principios sociales y legales de la época romana, combinados con el cristianismo. Los hispanorromanos e hispanogodos defendieron con las armas su identidad como pueblo y como comunidad cristiana[cita requerida], aunque se sabe de numerosos casos en que los nobles cristianos cooperaron en colaboracionismo contra los mismos cristianos de otros reinos.[6]

El carácter inestable de las fronteras y la prolongada presencia árabe en la Península Ibérica favorecieron la integración entre culturas muy diversas entre sí. Dado el carácter eminentemente religioso de la sociedad islámica, con la progresiva integración (no sólo lingüística y legal, sino también religiosa y cultural) se facilitó que con el paso del tiempo los herederos de la sociedad preislámica pasasen a adquirir la consideración de musulmanes. La conversión, por tanto, representaba mucho más que un gesto de índole religiosa. De cualquier modo, se han documentado igualmente casos de "falsas conversiones",[7] aunque en su mayoría -y motivados por razones socioeconómicas y culturales, o por simple olvido de la antigua religión- los cristianos fueron asimilándose progresivamente al Islam, si bien por la superioridad cultural que en aquellos siglos adquirieron los árabes, los cristianos dominados por los musulmanes, se arabizaron culturalmente por lo que fueron llamados mozárabes (arabizados), aunque siguieron siendo cristianos.

Este proceso fue, por lo general, pacífico,[8] aunque las reclamaciones de la comunidad cristiana solían verse desdeñadas por los juristas islámicos y en alguna ocasión la parcialidad legal provocó revueltas, motines y martirios voluntarios.[9] Del mismo modo, la autoridad árabe presionaba a los cristianos para facilitar su asimilación: La persecución del Islam contra los cristianos fue a veces violenta, como sucedió especialmente en el Sur del país, o en Toledo, donde fueron asesinados en el martirio unos 5.000 cristianos mozárabes en el famoso «día de la Hoya»[cita requerida].

Los mozárabes de hoy, como comunidad litúrgica Editar
Los mozárabes que vivían en territorios que fueron reconquistados por los reinos cristianos del norte, acabaron fusionándose con los conquistadores, con los que compartían religión. Sin embargo, durante algún tiempo se mantuvo en algunos lugares una identidad claramente separada para ambos grupos, por ejemplo en la ciudad de Toledo.

Diversas parroquias de Toledo usaban en los oficios religiosos un rito mozárabe distinto al del norte de España: parroquias de San Torcuato, San Sebastián, Santas Justa y Rufina, San Marcos, Santa Eulalia y San Lucas. Este rito aún susbsiste por tradición en varias iglesias de la ciudad:

Misa y oficio se celebran diariamente en latín en la Capilla del Corpus Christi de la Catedral Primada de Toledo; la misa en Rito Hispano Mozárabe se celebra en español semanalmente (cada martes, a las 19 h.) en el monasterio de las Hermanas Clarisas de Madrid -junto a Cibeles-; mensualmente en el Monasterio Cisterciense de Valdedios (Asturias); según calendario en la Catedral Vieja de Salamanca y, esporádicamente, en muchos lugares de España.

En el año 1992, fue presentado al Santo Padre, Juan Pablo II el primer volumen del Nuevo Misal Hispano-Mozárabe. Celebró entonces, el mismo, la Santa Misa en este rito el 28 de mayo del mismo año, siendo así la primera vez que lo hacía un Papa.[cita requerida]

Con motivo de la celebración del 800 aniversario de la conquista de la ciudad de Alcaraz, en la actual provincia de Albacete, por el rey Alfonso VIII de Castilla, vino a celebrarse en la misma el 23 de mayo de 2013, en la Parroquia de la Santísima Trinidad y Santa Maria, una misa por este rito, presidida por el arzobispo de Toledo y superior del Rito Mozárabe, queriendo reconocer con este gesto los esfuerzos de conservación de este legado a lo largo de los siglos.[10]

Caballeros mozárabes Editar
Estos son los caballeros pertenecientes a la Ilustre y Antiquísima Hermandad de Caballeros Mozárabes de Nuestra Señora de la Esperanza de San Lucas de la Imperial Ciudad de Toledo. Estos caballeros son descendientes directos de aquellos cristianos que vivieron bajo dominación musulmana en la ciudad de Toledo y que ayudaron al Rey Alfonso VI a conquistar la ciudad. Alfonso VI Reconoció la cristiandad de estos caballeros otorgándoles el "Fuero Mozarabus" y concediéndoles en el año 1085 el privilegio, entre otros, de poder ser armados caballeros, que en ese tiempo era concederles la hidalguía, pues únicamente los nobles tenían acceso al estamento militar. IX Centenario del «Fuero Mozárabe» de Alfonso VI. El 20 de marzo de 2001, se conmemoró en Toledo, (de acuerdo con el Programa de actos y ponencias preparado ), los 900 años de la concesión, por Alfonso VI, Rey de Castilla y León, del Fuero, Privilegio o "Charta Firmitatis", en XIII kalendas de abril de la Era 1130 (20 de marzo de 1101), favoreciendo "ad totos Mozárabes de Toleto, tam Cavalleros quam Pedones", por el que, en traducción del medieval "LIBRO DE LOS PRIVILEGIOS DE TOLEDO", "los absuelvo de toda Lex de subjectión antigua et dó vos prescripta libertad", facultándoles a seguir rigiéndose por el "Libro del Fuero Judgo antiguo" y -principalmente- "doles libertad que si alguno fuere de entrellos de pie e quisiere e oviere poder, que sea Cavallero", que fue los mismo que declararles nobles, pues en ese tiempo la milicia era puramente militar. Es el más antiguo Fuero Gentilicio conservado, transcrito literalmente del original "escrito en letra gótica, en pergamino de cuero", en la confirmación de Pedro I, dada en las Cortes de Valladolid, a 25 de octubre de 1351, procediendo de él la calidad y denominación honorífica, hasta hoy vigente, de "Caballero" o "Dama Mozárabe de Toledo". Nace también de este Fuero, donde se declara, entre otras cosas la hidalguía de los mozárabes, confirmado por la mayoría de los Reyes de Castilla y de España, la Ilustre Comunidad Mozárabe de Toledo, integrada hoy por cerca de 2.000 familias de esta calidad, rito y jurisdicción parroquial personal

El título con que se trata a estos caballeros es el de Ilustrísimo.

La comunidad Mozárabe, formada por familias, cuenta en la actualidad con una rama social, la Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes que desfilan en la Procesión del Corpus Christi, entre otros actos, se agrupan en torno a las dos parroquias matrices de las Santas Justa y Rufina y de Santa Eulalía y San Marcos, en Toledo. La cabeza de la mozarabía es el Cardenal Primado de las Españas y Arzobispo de Toledo, además de existir una rama cultural, a través del instituto de Estudios Visigótico-Mozárabes de Toledo.

El Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros hizo construir en la Catedral de Toledo la capilla del Corpus Christi para que en ella, por privilegio papal, se celebre la misa y el oficio coral según el Rito Mozárabe o Liturgia Hispánica, supervivencia de la liturgia hispanovisigoda, conservada por los cristianos que vivieron sometidos al dominio árabe. Protegida por una reja gótica encierra en su interior un mosaico de la Virgen con el Niño, mandado construir en Roma por el Cardenal Lorenzana, y una gran pintura mural de Juan de Borgoña conmemorativa de la toma de Orán por el Cardenal Cisneros, regente del Reino en 1509, bajo una cúpula octogonal obra de Jorge Manuel Theotocópuli, hijo del Greco.

Actualmente los Caballeros Mozárabes participan en la procesión del Corpus Christi de Toledo a mayor Gloria de Dios. Desde el año 2005 la entidad se encuentra hermanada con la Real Cofradía de Caballeros Cubicularios de Zamora.

Para éste tipo de actos visten manto de paño azul con birrete del mismo color y con la cruz de Alfonso VI bordada sobre el brazo izquierdo (birrete y paño con detalles dorados

Poesía en gallego: motivos

Literatura en gallego del siglo XX
La literatura gallega del siglo XX puede dividirse, grosso modo, en tres etapas: literatura de preguerra, literatura de posguerra (mayoritariamente desde el exilio) y literatura desde el fin de la dictadura hasta el fin de siglo. Veamos pormenorizadamente todas las etapas y los autores más destacados que el siglo XX dio a la literatura gallega.

El período intersecular

La época de las Irmandades da fala, del grupo Nós y del Seminario de Estudos Galegos

Los juglares y seglares

LOS JUGLARES MEDIEVALES



Juglar en San Joan de Boí. Siglo XII

Doña Eliabel atiende a los cómicos. Un contorsionista se arquea hasta que la cabeza de aparece por detrás del trasero.Otro camina con las manos, cabeza abajo, y con los pies voltea un chuzo adornado con cintas de colores que al girar parece una rueda. Otros tropieza y da costaladas provocantes (…)
Ved el que, mimando los gestos de beodo (borracho), se encarama en una silla de alto respaldo para hacer el gallo, cacarea, rebuzna, hace el mono, relincha, muge y copia los ruidos con mucha propiedad. Finalmente hace pedos de vieja, de monja, de dueña, de doncella y de vaca con la boca o ahuecando la mano en el sobaco u aleteando el brazo

Eslava Galán.
La últimas aventuras del caballero Almafiera

Como podéis ver en el texto los juglares eran cantantes pero también músicos, bailarines, saltimbanquis, domadores, contadores de chistes y sucesos, acróbatas…
Con una vida itinerante animaban las plazas de los pueblos durante sus festividades pero también los castillos y palacios de la nobleza, aunque nunca estuvieron bien vistos por la Iglesia de la época (demasiado libres, con costumbres poco controladas…) y suelen aparecer en la escultura y pintura con un carácter negativo (representando al mal)

Gracias a ellos se transmitían historias de pueblo en pueblo, o se ensalzaban las grandes hazañas de los héroes (los cantares de gesta como el Mio Cid o la Canción de Roldán) o se desarrollaron numerosos romances (más cortos y variados) que hablaban de guerra, de amor.
Como lo recitaban de memoria era normal que estas narraciones y poemas fueran cambiando con el tiempo, o se introdujeran en ellas hechos recientes o, simplemente, se fueran cambiando al adaptarse al público de cada localidad (estos cambios es una de las características de la literatura oral, como ya habéis podido ver en clase).

Santa María de los Ángeles. San Vicente de la Barquera
.
Os pongo dos textos que los juglares recitaban
El primero es un Cantar de gesta, del Cid (si queréis saber más de él, pinchad aquí) y si queréis una selección (muy buena) aquí

"¡Heridlos, mis caballeros, sin temor, el Cid gritaba,

que con la ayuda de Cristo nuestra será la ganancia!"

Ya vuelven todos revueltos por medio de la llanada.

¡Dios, qué grande era el gozo de todos esa mañana !
Mío Cid con Álvar Fáñez adelante cabalgaba,
tienen muy buenos caballos que a su voluntad andaban,
ya entre el castillo y los moros los dos guerreros entraban.
Los vasallos de Mío Cid sin piedad sus golpes daban,
en poco más de un momento a trescientos moros matan.
Con muy grandes alaridos los que estan en emboscada
para adelante salían, hacia el castillo tornaban,
con las espadas desnudas a la puerta se paraban.
Ya van llegando los suyos, la batalla

Estos son romances, mucho más cortos. Ya no sólo hablan de hazañas, sino también de amor, de engaños, incluso los hay humorísticos
Agora que sé de amor...
¿Agora que sé de amor

me metéis monja?

¡ay, dios, qué grave cosa!

Agora que sé de amor
de caballero,
agora me metéis monja
en el monasterio:
¡ay, dios, qué grave cosa

¡Quedito! No me toquéis,

entrañas mías,

que tenéis las manos frías.

Yo os doy mi fe que venis
esta noche tan helado,
que, si vos no lo sentis,
de sentido estáis privado.

No toquéis en lo vedado,

entrañas mías,

que tenéis las manos frías.

Los cantares de gesta, el cantar del mio cid


Los cantares de gesta: Poema del Mío Cid y Chanson de Roland
21 octubre, 2012 by Eva 5 Comentarios
Los cantares de gesta (chansons de geste) exaltan la figura de personajes relevantes y hechos de armas, entre los que destacan los originados entre cristianos y sarracenos en tierras de España, o entre la monarquía y la nobleza feudal. Tanto en Francia como en España se empezaron a escribir asonantados, pero los franceses aparecieron muy pronto en rima consonante y verso muy regular; por el contrario, en España se mantuvo siempre la asonancia y es característica la irregularización métrica. Esto poemas eran recitados o cantados por los juglares y eran escuchados con el mismo interés por los aldeanos que por los señores de los castillos. El cantar de gesta sirve al pueblo de conocimiento histórico, al interesarse por los hechos y personajes famosos y por otra, de medio informativo sobre los sucesos de momento. En Castilla se llamaron “cantos noticieros” ciertos relatos breves surgidos bajo la impresión directa de hecho histórico.

Estas gestas no se recogieron por escrito porque se destinaron exclusivamente a la recitación. Los pocos “manuscritos de juglar” que se conservan, muy estropeados y faltos de hojas, son una muestra de los que llevaban los juglares bajo el brazo para refrescar su memoria cuando convenía; de éste modo no es de extrañar la falta no sólo de textos originales, sino de copias de los mismos. Únicamente en Francia, y desde el siglo XIII, se copian estos manuscritos en otros muy elegantes y de gran riqueza, gracias sa lo cual se han conservado casi todos los cantares de gesta franceses, cosa que no se hizo en España, y de ahí su escasez.

Los temas de estos poemas épicos giran alrededor de figuras históricas famosas y de sus hazañas: Carlomagno y Roncesvalles, El Cid Campeador y su destierro, p. ej. Pero el público exige saber más de la vida de sus héroes y se originan así ciclos de cantares sobre un mismo personaje en diferentes etapas de su existencia.

Los dos cantares de gesta más importantes de la épica románica fueron ignorados hasta el descubrimiento de Poema del Mío Cid y su publicación en 1779, y la Chanson de Roland en 1834 y publicada tres años después.  Ante el desconocimiento de textos anteriores a estos monumentos, aparecieron dos teorías contrapuestas: la “individualista”, defendida por el francés J.Bédier, supone que estos dos poemas son los primeros en el tiempo, obra de un poeta culto, que compone sobre fuentes escritas varios siglos después de los hechos que narra y que tiene conciencia de su labor y la teoría “tradicionalista”, sostenida por Menéndez Pidal, según la cual los orígenes de la épica románica hay que buscarlos muy atrás  y que a estos dos grandes poemas han precedido otros muchos textos perdidos, elaborándose a lo largo del tiempo una tradición cada vez más sólida, sin la cual no se hubiera llegado a la perfección de los primeros monumentos conservados. Por otra parte, el cantar de gesta es de carácter anónimo; su autor carece de conciencia de escritor. No recogida por escrito, esta épica vivió en “estado latente” durante siglos, solo mantenida por tradición oral, pero adquiriendo cada vez mayor consistencia. Menéndez Pidal ha rastreado la existencia de numerosos cantares castellanos prosificados en las Crónicas sobre personajes y hechos muy anteriores al Poema de Mio Cid.

En un principio se creyó que el cantar de gesta se formaba por agregación de poemas breves. Pero nuevas investigaciones del propio Milá y, sobre todo, de Menéndez Pidal han demostrado que, por el contrario, los romances resultan de una fragmentación posterior del poema épico: fragmentos que las gentes recuerdan por su emotividad e interés.

En cuanto a los orígenes de la épica románica frente a la teoría de Gastos Paris sobre el origen francés de la épica castellana, Menéndez Pidal puntualizó que no se trata de origen, sino de cierta influencia francesa en nuestros cantares de gesta y sólo a partir del siglo XII y que tanto la épica castellana como la francesa derivan directamente de la germánica. Por su temática, la épica francesa se agrupa en tres ciclos principales: el de Carlomagno, el de Garin de Monglane o de Guillermo y el de Doon de Mayence o de los vasallos rebeldes.

Frente a la extraordinaria cantidad de gestas francesas conservadas, la épica española no llega ni a media docena: el Poema de Mio Cid, el fragmento de Roncesvalles, el Poema de Fernán González y las Mocedades de Rodrigo, aparte las reconstrucciones del cantar de los Infantesde Lara y del Cerco de Zamora a base de las prosificaciones en las Crónicas. De este modo, la falta casi absoluta de gestas primitivas queda compensada por su rastreo en las obras historiográficas, sobre todo a partir del siglo XIII, dando como resultado una extraordinaria cantidad de temas épicos y de cantares perdidos.

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Menéndez Pidal dispone la cronología de la épica española de la siguiente forma: a) etapa de formación, desde los orígenes hasta 1140; los cantares contarían sólo con 500 o 600 versos. b) Etapa de florecimiento, desde 1140, fecha del Cantar del Cid, hasta 1236, año de la primera crónica que utiliza las gestas como material histórico; los poemas se han alargado y revelan cierta influencia francesa. c) Etapa de las prosificaciones en las Crónicas, desde 1236 hasta mediados del siglo XIV; los poemas garan en variedad y extensión. d) Etapa de decadencia hasta mediar el siglo XV con intromisión de elementos novelescos y legendarios; su fragmentación dará lugar al romance.

EL CANTAR DEL MÍO CID

El Cantar de mio Cid es un cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz el Campeador. Se trata de la primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua romance, y destaca por el alto valor literario de su estilo. Está compuesto alrededor del año 1200.

El Cantar de Mio Cid es el único cantar épico de la literatura española conservado casi completo. Se han perdido la primera hoja del original y otras dos en el interior del códice, aunque el contenido de las lagunas existentes puede ser deducido de las prosificaciones cronísticas, en especial de la Crónica de veinte reyes.

El poema consta de 3735 versos de extensión variable (anisosilábicos), aunque dominan versos de 14 a 16 sílabas métricas. Los versos del Cantar de mio Cid están divididos en dos hemistiquios separados por cesura.  La longitud de cada hemistiquio es de 4 a 13 sílabas, y se considera unidad mínima de la prosodia del Cantar. No hay división en estrofas, y los versos se agrupan en tiradas, es decir, series de versos con una misma rima asonante.

Se desconoce el título original, aunque probablemente se llamaría «gesta» o «cantar», términos con los que el autor describe su obra en los versos 1085 y 2276, respectivamente.

CHANSON DE ROLAND

El Cantar de Roldán (La Chanson de Roland, en francés) es un poema épico de varios cientos de versos, escrito a finales del siglo XI en francés antiguo, atribuido a un monje normando, Turoldo, cuyo nombre aparece en el último y enigmático verso: «Ci falt la geste que Turoldus declinet». Sin embargo, no queda claro el significado del verbo «declinar» en este verso: puede querer decir ‘entonar’, ‘componer’ o quizás ‘transcribir’, ‘copiar’. Es quizá el cantar de gesta más antiguo escrito en lengua romance en Europa. El texto del llamado Manuscrito de Oxford escrito en anglo-normando (de alrededor de 1170) consta de 4.002 versos decasílabos, distribuidos en 291 estrofas de desigual longitud llamadas tirada

[…] se relatan todas las hazañas del guerrero, apodado “El Cid Campeador”, relatado en forma de Cantar de Gesta, que constituye el género literario de la época, originariamente relatado por juglares y luego […]

pues en mi opinion me parese muy interesante saber esto por que en realidad es como si fueran nuestras raises una musica muy relajante y ademas interesante ya que maneja muchos sentimientos como la informacion lo dise es dedicada a los heroes o personajes importantes en nuestra historia y es bueno recordarlos de esta manera ya que cada cantar hacer referencia tambien a una hazaña que los heros o personajes famosos nos dieron.
mas que nada la informacion de los orijenes de estos cantares me parese muy buena ya que habla no solo de llos heroes como antes lo dije si no tambien de las personas que los canta o tocan y tambien saber quienes fueron las principales canciones mas importantes que dieron orijen a estos cantares.
tambien saber mas sobre estas personas que tocaron los primeros cantares como el cantar de de mio Cid que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz el Campeador.
y el cantar de roldan La Chanson de Roland que en mi opinion es mas interesante esta melodia ya que te hace pensar en los gloriosos logros y hazañas que le atribulleron

martes, 19 de julio de 2016

Primeros poetas de la literatura musulmana

Abu'l-Hasan al-Mada'ini (n. 753 - † luego del 830), historiador de la conquista musulmana del Asia Central.
Antara Ibn Shaddad al-'Absi, héroe y poeta árabe preislámico (fl. 580 CE).
Ibn Abd al-Hakam (ca. 803 u 805 – 871), compilador e historiador egipcio.
Muhammad alqasim al-Hariri (1054–1122)
Al-Jahiz (776–869)
Muhammad al-Nawaji bin Hasan bin Ali bin Othman, místico cairota, Sufí y poeta (1383?–1455)
Ibn Tufail (también filósofo).
Sayf ibn Umar († luego de 786), compilador e historiador.
Moderna Editar
Naguib Mahfuz, (1911-2006) Premio Nobel de Literatura (1988), famoso por la Trilogía del Cairo.
'Abbas Mahmud Al-Aqqad, pensador y escritor egipcio.
Zakaria Tamer, escrito sirio, relevante por sus cuentos.
Tayeb Salih, escritor sudanés.
Abdul Rahman Munif
Hanna Mina, novelista sirio.
May Ziadeh, escritora pionera.
Ahlam Mosteghanemi, primera mujer argelina que publicó en inglés.
Hanan al-Shaykh, escritora libanesa controvertida, autora de "The Story of Zahra".
Ghassan Kanafani, escritor y activista político palestino.
Elias Khoury, novelista libanés.
Sonallah Ibrahim, novelista egipcio de izquierdas.
Gibran Khalil Gibran, poeta y filósofo libanés (1883-1931).
Sahar Khalifeh, novelista palestina, originaria de Nablus.

Imposicion del castellano

Desde el punto de vista lingüístico, el término castellanización se refiere: 1) al proceso propio del español o castellano de naturalización del léxico y la fraseología de origen extranjero; 2) al proceso político de expansión lingüística del castellano en países o regiones donde se hablan históricamente otras lenguas y de desplazamiento y sustitución lingüística de dichas lenguas y asimilación lingüística de su población.

Desde el punto de vista no lingüístico, el proceso de castellanización es entendido dentro de la consolidación de España como reino después de la expulsión de los musulmanes y de judíos de la Península Ibérica durante el siglo XV. Posteriormente, la castellanización se extendió a las colonias españolas en Hispanoamérica, con el sometimiento de los pueblos indígenas. Se tiende a diferenciar de la «españolización», debido a que generalmente se entiende como «español» lo referente a España como nación.

Castellanización léxica Editar

Durante siglos, han sido castellanizadas numerosas palabras de diversos orígenes, como consecuencia de la asimilación cultural dentro de los territorios de habla hispana como, por ejemplo, la palabra «alcalde», que proviene del árabe «alqáḍi»[1] y «gallardo», que tiene su origen etimológico en el francés «gaillard».[

Literatura visigotica

. a comienzos del siglo VI los visigodos, expulsados de Tolosa por los francos, pasaron a lo que ahora es Cataluña y de allí al resto de España. (...) Los visigodos ocuparon prácticamente toda la península a lo largo de dos siglos, fijaron su capital en Toledo y acabaron por romper todo lazo con Roma." (2a, p.66)

"... el cristianismo de los visigodos, como el de gran parte de los pobladores de la parte oriental del imperio, era un cristianismo 'arriano', o sea herético desde el punto de vista de la iglesia romana. (Arrio, griego alejandrino, prácticamente negaba la divinidad de Jesucristo...)" (2a, p.66)

Reyes visigodos como Recaredo y Recesvinto consiguieron la unidad política y religiosa de España, por eso "después de la invasión árabe los caudillos de la reconquista tuvieron como meta política la restauración del reino visigodo" (2a, p.67)

la lengua que los visigodos usaron al pasar a España fue el latín. "...los reyes Chindasvinto y Recesvinto emprendieron en la segunda mitad del siglo VII una gran recopilación de leyes en que amalgamaron los usos germánicos con los romanos." (2a, p.67). Esta recopilación se escribió en latín Y se llamaba Forum Júdicum ("Fuero de los jueces", normas a que han de atenerse los jueces). En la lengua hablada se le conoció como Fuero Juzgo. Esta recopilación "ha venido a ser una de las fuentes imprescindibles para el estudio de las instituciones medievales..." (2a, p.67)

Algunas palabras de origen visigodo:

toldo sala banco jabón toalla guante fieltro falda sopa tapa estaca tejón ganso blanco gris agasajo compañía.

La influencia musulmana en la cultura hispano-cristiana medieval

La dilatada presencia musulmana en la Península Ibérica ejerció, sin duda,
una fuerte influencia sobre los reinos cristianos fronterizos. Hay que tener en
cuenta que los musulmanes fueron portadores durante el Medievo de una cultura
superior a la del Occidente cristiano, en general, y a la de los reinos hispánicos,
en particular.
Los musulmanes penetraron en España en el 711 y fundaron diversas
entidades políticas hasta 1492, año en que los Reyes Católicos tomaban Granada,
capital del último estado hispano-musulmán . Tras esta fecha el Cardenal
Cisneros instó a la conversión de los mudéjares —los musulmanes que habían
quedado bajo dominio cristiano- al cristianismo ya que, de lo contrario, serían
expulsados. Muchos se convirtieron pasando a ser moriscos. Gran parte de éstos
eran cristianos sólo aparentemente y fueron todos ellos expulsados de España en
el reinado de Felipe III.
En definitiva, fueron más de ocho siglos de presencia musulmana—
manifiesta o soterrada- en Espata y ello no podía por menos de dejar huella. De
hecho, desde el siglo XIX varios autores se han ocupado de los rasgos culturales
españoles procedentes del Islam.
Tal como hace notar Thomas F. Glick, el hispanista inglés Richard Ford
viajó por Espata hacia el año 1830 y vio gran variedad de costumbres y de
técnicas procedentes de lo islámico, siendo el primero que comparó
sistemáticamente las culturas hispano-cristiana e hispano-musulmana2. Más
adelante, Julián Ribera sostuvo que se había producido en la España cristiana
medieval una adopción generalizada de elementos procedentes de la civilización islámica. Observó las semejanzas entre el juez de apelación aragonés medieval
(el Justicia) y el mazzalim musulmán, además de influencias en la literatura. Para
explicarlo desarrollé una teoría por la cual entre dos culturas en contacto tiene
lugar un intercambio, dependiente de factores como la geografia o el tipo de 3
comunicación que haya entre esas culturas
Con posterioridad, durante la primera mitad del siglo XX una serie de
ensayistas, filósofos e historiadores comenzaron a preguntarse qué era lo español
o cuándo se formaba lo español. Sobre esto polemizarían Américo Castro y
Claudio Sánchez Albornoz. El primero sostenía en España en su historia4,
publicada en 1948, que la cultura española había surgido como resultado de la
interacción entre musulmanes, cristianos y judíos. A su juicio, los españoles eran
el resultado del entrecruce de esas “tres castas” de creyentes. Para Castro, la
unión y desunión de los pueblos peninsulares durante la dominación musulmana
fue elaborando un proceso que hizo surgir a los españoles y les hizo percibirse
como tales. Opina, además, que los españoles cristianos lograron singularizarse a
través de la guerra contra los musulmanes, sin intervenir ninguna particularidad
existente. Frente a todo esto, Claudio Sánchez Albornoz respondía en 1956 con
su obra España: un enigma histórico5, en la que afirmaba que Castro había
exagerado los contactos entre los musulmanes y los cristianos españoles, ya que,
al ser conflictivos, no podían llevar a un intercambio cultural creativo. Para
Sánchez Albornoz, el “homo hispánicus” estaba ya perfilado antes dcl 711, si
bien habría sido la constante lucha contra los musulmanes en la Reconquista lo
que habría contribuido a profundizar los rasgos diferenciadores de los españoles
y a obstaculizar su potencial islamización. Pese a ello, Sánchez Albornoz no
negaba la influencia de lo hispano-musulmán y apuntaba una serie de préstamos
culturales como la música melódica de Oriente, transformada en coral por los
andaluces o la incorporación de elementos arquitectónicos diversos. Mas, según
él, esta recepción de algunos elementos culturales no habría hecho cambiar el
estilo de vida de los cristianos españoles, madurado en siete siglos de pugna con
el Islam6.
Por último, señala Pastor de Togneri que la historiografia contemporánea
erudita (José María Millás Vallicrosa7, Jaime Vicens Vivest) confirma la
profunda islamización de la España conquistada y la incorporación total de ésta a
la formación tributaria mercantil del mundo islámico, de forma plena, desde la
primera mitad del siglo VIII9. Dicha historiografia acepta el carácter catastrófico
de la invasión musulmana, al acarrear profundas transformaciones sociales. Ante
el empuje , musulmán la frágil estructura político-institucional visigoda se
derrumbaría, dejando paso al régimen islámico. Al tiempo, historiadores como
Giorgio Leví della Vida hacen hincapié en el estudio de la comunidad mozárabe
por su papel de intermediaria cultural entre la España musulmana y la España
cristiana’0. De hecho, los mozárabes, si bien en un primer momento debieron
comenzar por oponer una fuerte resistencia a la influencia islámica,
permaneciendo como mínoria cristiana dentro de al-Andalus, terminaron, en el
siglo X, por aceptar la cultura musulmana, deslumbrados por su brillantez.

La literatura medieval


Literatura medieval española

Se entiende por literatura medieval española el corpus de obras literarias escrito en castellano medieval entre, aproximadamente, comienzos del siglo xiii y finales del siglo xv. Las obras de referencia para esas fechas son, por un lado, el Cantar de mio Cid, cuyo manuscrito más antiguo sería de 1207, y La Celestina, de 1499, obra de transición hacia el Renacimiento.

Dado que, como demuestran las glosas utilizadas en Castilla para explicar o aclarar términos latinos,[a] hacia finales del siglo x el latín hablado se había distanciado enormemente de sus orígenes (empezando a dar paso a las distintas lenguas romances peninsulares), hay que sobreentender que la literatura oral estaría siendo producida en castellano desde bastante antes que la literatura escrita.

Así lo demuestra, por otro lado, el hecho de que distintos autores de entre mediados del siglo xi y fines del xi pudiesen incluir, al final de sus poemas en árabe o hebreo, versos que, en algunos casos, constituían muestras de lírica tradicional en lengua romance, lo que se conoce con el nombre de jarchas.[b]

El realismo, El sentimentalismo, El catolicismo monárquico.


El realismo literario es una corriente estética que supuso una ruptura con el
romanticismo, tanto en los aspectos ideológicos como en los formales, en la
segunda mitad del siglo XIX.

El sentimentalismo (literalmente, apelación a los sentimientos), como un discurso
político y artístico, ha ocurrido con frecuencia en las tradiciones literarias de todas
las regiones del mundo, y es un elemento central en las tradiciones de laliteratura
hindú, literatura china, y literatura vietnamita (como en Ho Xuan Huong).
El término sentimentalismo se usa en dos sentidos:
1. Indulgencia excesiva respecto a las emociones, especialmente un esfuerzo
consciente para inducir emociones al lector o espectador para que las
disfrute;
1. Un optimista énfasis excesivo en la bondad de la humanidad (sensibilidad),
representando en parte una reacción contra el Calvinismo, que consideraba
la naturaleza humana como depravada. La novela de sensibilidad se
desarrolló a partir de esta noción del siglo XVIII, y se manifiesta en la novela
sentimental.
En referencia al movimiento histórico de sentimentalismo dentro de los Estados
Unidos durante el siglo XVIII estaba la idea de origen europeo que enfatizaba los
sentimientos y las emociones, una apreciación física de Dios, la naturaleza, y otras
personas, más que la lógica y la razón. El impacto sobre el público estadounidense
fue que el amor es tan importante en el matrimonio como las consideraciones
económicas.
El catolicismo A través de la palabra catolicismo podemos designar a aquella religión
que es profesada por los cristianos y que se distingue por el reconocimiento del
Papa como el representante de Dios en la tierra y como máxima autoridad de la
Iglesia Católica.
El concepto de catolicismo, además, ha sido empleado para referirse a la Iglesia
Universal y todo cuanto de ella dependa y produzca: su doctrina, la teología, la
liturgia, los principios éticos que la rigen, las características y las normas de
comportamiento que exige. Y también el término catolicismo se usa para designar
al conjunto de individuos que profesan la religión católica.

Orígenes de las Literaturas Españolas


La literatura española es aquella desarrollada en español en España. También
podría incluirse en esta categoría la literatura hispanolatina clásica y tardía,
laliteratura judeoespañola y la literatura arábigoespañola, escritas respectivamente
en latín, hebreo y árabe. Abarca desde las primeras expresiones poéticas
conservadas en lengua vernácula (las jarchas) hasta la actualidad, más de mil años
de historia. Es una rama de la literatura románica y ha dado lugar a otra importante
rama, la literatura hispanoamericana.
La literatura española se engloba dentro de la literatura en español, en la que se
incluyen las literaturas en español de todos los países hispanohablantes. Por otro
lado, también está englobada en la literatura de España, junto con las de las demás
lenguas habladas en el país.
Sólo a partir del siglo XIII y en un sentido exclusivamente geográfico es posible
hablar de literatura española escrita. Hasta este período, se supone la coexistencia
de una poesía de transmisión oral en lengua romance, tanto lírica comoépica, junto
a unos usos escriturales cultos cuya lengua de expresión y transmisión era el latín.
Hasta la década de 1950 fue habitual considerar que el comienzo de la literatura
española se daba con una obra épica: el Cantar de Mio Cid (siglo XII), obra que era
transmitida generalmente de forma oral por los juglares. La historiografíaliteraria no
tuvo en cuenta datos proporcionados por crónicas anteriores a la definitiva fijación
textual de dicho cantar de gesta. Estos datos se refieren a la tradición oral tanto en
su versión lírica más antigua como a los romances, ambas formas de expresión que
formaban parte del patrimonio popular. En el año 1948, Samuel Miklos Stern, un
investigador húngaro, descubrió en antiguos manuscritos conservados en El Cairo,
unas estrofas líricas en lengua romance aljamiada,
denominadas jarchas (actualmente se asumen que estas no reflejan un romance
castellano, sino el romance mozárabe.

El origen de las letras

Las letras y sus orígenes

El desarrollo y la difusión del alfabeto a través de los diferentes pueblos fue un proceso difícil que por varios siglos produjo intercambios y transferencias. A grandes rasgos pueden reconocerse las siguientes vertientes: 

Fenicio. Primer alfabeto conocido del que en mayor o menor medida, derivan todas las escrituras alfabéticas. 

Griego. Los griegos lo difundieron en los pueblos del mediterráneo. 
Indio. Otra rama, no semítica, dio origen a los alfabetos de Asia Occidental como el usado en la India. 

Árabe. De origen semítico tuvo una amplia difusión con la expansión del Islam. 

Influencia del griego: 
Latín. A través de los romanos evolucionarían los alfabetos de Europa Occidental. 

Cirílico. Es el origen de las escrituras rusa, ucraniana, serbia y búlgara.

Origen del alfabeto universal: 
La evolución del alfabeto se dio en forma lenta desde su primer uso por parte de los fenicios. Entre otros, griegos y romanos introdujeron cambios que le dieron forma. De hecho, la palabra alfabeto está formada por los nombres de las letras griegas alfa y beta. El alfabeto que se utiliza en la actualidad, es esencialmente, el mismo que usaron los romanos hace 2000 años. 


A 
Letra fenicia: aleph (buey) 
Letra griega: alfa 
Se ha mantenido durante milenios como la primera letra de distintos alfabetos. 
B 
Letra fenicia: beth (casa) 
Letra griega: beta 
Tiene su equivalente en el hebreo y en el árabe, entre otros idiomas. 

C 
Letra fenicia: gimel (camello) 
Letra griega: gamma 
Los romanos redondearon su forma. En el español su uso tiene varios sonidos. 

D 
Letra fenicia: daleth (puerta) 
Letra griega: delta 
Los griegos la rotaron 90º en sentido horario. Los romanos la redondearon. 

E 
Letra fenicia: he 
Letra griega: épsilon 
Los griegos espejaron su imagen, los romanos le dieron su forma actual. 

F 
Letra fenicia: vau 
Letra griega: digamma 
Los griegos usaron el signo fenicio para crear varias letras, entre ellas diagamma. 

G 
Letra fenicia: gimel (camello) 
Letra griega: gamma 
La C represento los sonidos g y k hasta el siglo III aC cuando se diferenció la G. 


H 
Letra fenicia: cheth (pared) 
Letra griega: eta 
Su sonido aspirado quedo en desuso con el latín y desaparecían en el español. 

I – J 
Letra fenicia: yodh (mano) 
Letra griega: yota 
El punto de la I apareció en el siglo XI. La J se usaba para indicar una I larga. 

K 
Letra fenicia kaph 
Letra griega: kappa 
Los griegos modificaron el signo. Llego a su forma actual con los romanos. 

L 
Letra fenicia: lamed 
Letra griega: lambda 
Los griegos alteraron su forma. El signo romano retormo la forma del fenicio. 

M 
Letra fenicia: mem (agua) 
Letra griega: mu o mi 
Su forma y sonido han perdurado a través del tiempo con pocos cambios. 

N 
Letra fenicia: nun 
Letra griega: un o ni 
La evolución del signo y su fonética fue muy similar a los de la M. 


Ñ 
Su forma procede de la N. la tilde tiene su origen en la escritura de los copistas medievales que la emplearon desde el siglo XII para indicar un carácter repetido es decir nn. Dos signos después este uso quedo restringido a la N. 


O 
Letra fenicia: ayin (ojo) 
Letra griega: omigrom, omega 
Los griegos diferenciaban una O breve, omicron y otra larga omega. El latín las unió en la O. 

P 
Letra fenicia: pe (boca) 
Letra griega: pi 
Los romanos modificaron el signo griego y le dieron la forma que perduro hasta la actualidad. 
Q 
Letra fenicia: qoph (mono) 
Letra griega: copa 
Su sonido original, más “explosivo”similar al de la K se suavizo en el griego. 

R 
Letra fenicia: resh (cabeza) 
Letra griega: ro 
Los griegos espejaron su imagen. Los romanos le agregaron un trazo final descendente. 

S 
Letra fenicia: sin (diente) 
Letra griega: sigma 
Los griegos giraron el 90º. Los romanos privilegiaron la forma griega de la minúscula griega. 

T 
Letra fenicia: taw (marca) 
Letra griego: tau 
Ultima letra del alfabeto de los fenicios que la usaban tanto como cruz o marca de propiedad. 

U 
Letra fenicia: vau 
Letra griega: upsilon 
Vau dio origen a varias letras griegas y latinas. Upsilon sonaba como la U del francés. 


V 
Letra fenicia: vau 
Letra griega: upsilon 
En castellano las letras U y V se usaron indistintamente hasta el siglo XVIII. 

W 
Letra fenicia: vau 
Letra griega: upsilon 
En español, la W no se utiliza más que en las palabras procedentes de otras lenguas. 

X 
Letra fenicia: samekh (pesado) 
Letra griega: xi 
Su forma, valor fonético y nombre proviene del latín a través del griego. 

Y 
Letra fenicia: vau 
Letra griega: upsilon 
Procede de la transliteración de la letra griega upsilon. De ahí si nombre de i griega. 

Z 
Letra fenicia: zayin (espada) 
Letra griega: zeta 
Era la sexta letra del alfabeto griego. A través del romano vario su forma hasta la actual.