martes, 9 de abril de 2019





El informe de lectura



EL informe de lectura es uno de los tipos de trabajos escritos más solicitados por los profesores a sus estudiantes. Su valor pedagógico radica, por un lado, en que motiva la lectura de textos clave vinculados con los géneros discursivos de una disciplina específica y, por otro, favorece la producción –por parte del estudiante- de textos expositivo-explicativos, descriptivos, analíticos, interpretativos y argumentativos. Esto es posible porque el estudiante, luego de leer comprensiva y críticamente, asume la labor de escritor que busca dar cuenta de lo leído. Y ya sabemos la importancia que tiene este proceso en el aprendizaje y la construcción de conocimiento, porque: El que realiza el informe de lectura se ve sujeto a una reflexión y una voluntad de conocimiento, tomando una posición objetiva y subjetiva a la vez: objetiva, porque toma distancia para no dejar de lado aspectos importantes de la lectura; subjetiva, porque entra en juego dos aspectos: uno, la reflexión pertinente y oportuna, donde los conocimientos previos pueden relacionar o ampliar la información, y dos, la autonomía para redactar, según su estilo, el informe de lectura (Goyes, s.f., p. 1).
 Por lo tanto, el informe de lectura es un nuevo texto que surge del proceso de comprensión lectora aplicado por el estudiante. Ese texto que resulta de la lectura seria, metódica y orientada de un texto fuente adquiere independencia y se puede mostrar como una producción autónoma puesto que un tercer lector puede leerlo e interpretarlo sin necesidad de haber leído la obra fuente. Eso hace que la redacción de informes de lectura sea una actividad de notoria relevancia en el ámbito académico porque el estudiante estructura su pensamiento y adquiere elementos para asumir puntos de vista críticos y debidamente argumentados, y prepararse para la escritura de otras tipologías académicas como ensayos y monografías.
 La realización de un informe de lectura puede lograrse a partir del fragmento de una obra, de la obra completa o de varios textos que guardan cierta afinidad temática o discursiva y entre los cuales se establecen relaciones significativas. El informe, sin embargo, debe guardar fidelidad a los conceptos y al lenguaje propio de la disciplina o la especialidad temática. Por ello, es importante que el estudiante conozca algunas pautas generales y recomendaciones para la elaboración de informes de lectura. Lopera, H. (s.f.).
 Sin embargo, no está sujeto a un único modelo para su estructuración. De hecho, existen varias guías de elaboración; la más común es la que corresponde a la estructura descriptivo-analítica, que se compone de las siguientes partes:
 - Encabezado: datos del estudiante, nombre de la asignatura y fecha – Título
 - Introducción: incluye el objetivo del informe, la justificación y una breve descripción de las partes en que está estructurado el informe
 - Cuerpo o desarrollo del informe de lectura: basado en los capítulos, partes o secciones en que está dividido el texto fuente
 - Conclusión
Referencias Bibliograficas



Ahora bien, la producción de un reporte de lectura corre por cuenta del lector mismo. Este debe ser redactado de forma tal que mantenga la fidelidad con los conceptos emitidos. Además, su redacción debe ser cónsona con el lenguaje de la disciplina o especialidad a la cual pertenezca la fuente o fuentes originales.


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Por otro lado, un reporte de lectura tiene un componente objetivo, ya que el acto de la lectura se realiza de forma consciente. Al entrar en contacto con la obra, el lector debe tratar de entender los contenidos y las implicaciones. De igual manera, durante la redacción debe reflejar lo leído de manera íntegra, sin ningún tipo de sesgo.
Asimismo, este informe tiene un componente subjetivo, en tanto que su redacción involucra la reflexión por parte del lector. Producto de esta, el redactor decide si ampliar o no la información leída. En el proceso, utiliza su propio estilo de redacción y escoge determinadas estructuras comunicativas de acuerdo con sus preferencias personales.
Desde el punto de vista pedagógico, el reporte de lectura tiene un gran valor. Este obliga al hábito de la lectura, con lo que el conocimiento se ve muy favorecido. Adicionalmente, la lectura se hace desde una posición crítica, evaluativa. Además, fomenta la redacción coherente, la capacidad de síntesis y la postura analítica ante los textos.
Estructura de un informe:
Existen muchos modelos de informes, pero la estructura que siguen no suelen variar en exceso, aunque dependiendo de la disciplina se añaden elementos o se especifican ciertos partes del informe. Como mínimo, un buen informe debería comprender las siguientes partes básicas:
La portada. Se trata de la página inicial en la que se colocan el nombre del informe y los datos del autor.
o    El índice. En esta parte quedará señalada la estructura del informe y las partes que va a contener, además de las páginas totales.
o    La introducción. Es un breve texto en el que se especifica el objeto del que va a tratar el informe.
o    Ecuerpo. Es la parte más densa, en la que se vuelca toda la información del tema que se trata.
o    Las conclusiones. Aquí es donde se pueden observar todos los resultados y respuestas.
  • La bibliografía. Al final del informe se señalan todas las fuentes de información consultadas para su realización.
o     características de un informe de lectura;
o     para aprender a redactarlo correctamente y no incurrir en fallos inútiles. Para saber cómo hacer un informe, tendremos que tener en cuenta unas cuantas pautas y rasgos básicos de este tipo de escrito:
o    Claridad. Un informe, sea del tipo que sea, debe por ser entendido por cualquier persona con un nivel cultural medio. Una redacción sencilla y una estructura coherente entre las ideas expresadas será esencial para que un informe científico, por ejemplo, llegue al mayor número de público.
o    Redacción concisa y directa. Estrechamente ligada al punto anterior, la información que se dé a conocer en un informe deberá ser la estrictamente necesaria, aunque detallada.
o    Objetividad: Entre las características de un buen informe, esta ocupa un lugar especial, puesto que si todas aquellas interpretaciones que se vuelcan en el informe no están correctamente fundamentadas, no será válido, pudiendo perderse credibilidad y tiempo de trabajo.
o    La replicabilidad: Esto significa que, en cualquier modelo de informe, tan solo leyendo su contenido, el lector puede repetirlo y contrastar la veracidad de las conclusiones que se exponen.
  • Sobriedad: Dependiendo del tipo de informe que se esté trabajando, se deberá emplearse un lenguaje adecuado en su redacción, utilizando  terminología específica necesaria.

 Los reportes de lectura se pueden clasificar dentro de tres grandes grupos:
Expositivos.- En ellos se exponen los hechos y situaciones leídas de manera ordenada, sin realizar análisis profundos del tema en cuestión.
Demostrativos.- Estos son aquellos en donde se toma una idea central del texto leído, se presentan opiniones objetivas sobre el tema tratado en la lectura.
Interpretativo o de análisis.- En ellos se analizan e interpretan los hechos y situaciones que se representan en la lectura, se redactan en un tono analítico y se documentan concienzudamente.
En todos ellos el reporte de lectura brinda una visión de lo que entendemos de aquella lectura que realizamos, ya sea con nuestras propias palabras o utilizando extractos de la propia lectura, como resúmenes y/o transcripciones.


Actividades:

1-Responde las siguientes preguntas:

¿Qué es un informe de lectura?
¿Cuál es la función de un informe de lectura?
¿Cuáles son las partes de un informe de lectura?
¿Cómo hacer un informe de lectura?
¿Cuáles son los pasos a seguir para elaborar un informe de lectura?

2-Realiza:

-Estructura de un informe de lectura.
-Tipos de informes de lectura.
-Realiza un informe de lectura.

viernes, 26 de agosto de 2016

Antologia de escritores Dominicano influenciados por la Literatura Española


Pedro mir valentin
3 de junio 1913, san Pedro de macorix
Poeta Nacional

Genero:

Ensayo
Poeta

Obras:

Hay un pais en el mundo

Federico Henrriquez ureña
29 de junio 1884 sto dgo

Genero:

Ensayo

Obras

_nacimiento de Dionisio
_historia de la cultura en la América hispana

Isidro Americo lugo Herrera
4 de abril de 1870

Género

Ensayista
Historiador

Obras:

_Camafeos
Ensayos dramaticos

Fabio Fiallo

Género

Poesia

Obras

_Primavera sentimental
_Cuentos fragiles

Joaquín Balaguer
    1997

Género

Ensayista

Obras

El cristo de la libertad
_ Literatura domínica
_ semblanzas literarias

Ramón Emilio jimenez

13 de noviembre de 1970

Obras:

_Naturaleza y hombre
_ El patriotismo y la escuela

Francisco Gregorio Billini
Sto Dgo 25 de mayo 1844

Genero:

Novelista

Obras:

_Costumbrista Bani

Poeta y educadora

Aída Cartagena Portalatín: Nació en Santo Domingo el 18 de junio de 1918.

Poeta narradora, historiadora y educadora.

Algunos de sus poemas son:

Estación en la tierra, Una iño: madas estan:

L mañosa, Camino Real y un Poeta
umero de ensayos.

Julia Alvarez: Poeta, novelista, ensayista

Sus novelas han sido elogiadas por los más importantes medios de comunicación de los Estados Unidos y Latinoamérica.

Pedro Mir: Poeta, ensayista, historiador, abogado y educador. P

José Joaquín Pérez:

Poeta,

Es el máximo representante del romanticismo poético dominicano y una figura destacada del movimiento indigenista en América Latina.

El rasgo más notorio de la obra poética de José Joaquín Pérez es el indigenismo, pues basándose en tradiciones, leyendas e informaciones históricas relacionadas con los primitivos habitantes de La Española, escribió interesantísimas páginas acerca del desdichado destino de la raza taína luego de la llegada de los colonizadores.



Gastón Fernando Deligne:

Poeta y traductor.

Su obra está marcada por la preocupación social y el incuestionable patriotismo que defendió durante medio siglo de vida.

Se le conoce como el introductor de la poesía de tema psicológico en la literatura nacional.

Su obra más importante y la que le confirió, junto con Salomé Ureña de Henríquez y José Joaquín Pérez, el título de Padre de la Poesía Nacional es Galaripsos, publicada en 1908.


Franklin Mieses Burgos:

La poesía

de Franklin Mieses Burgos está caracterizada por un profundo lirismo: a veces existencial, otras veces política y casi siempre surrealista. Su producción poética podía dividirse en tres categorías: la hermética, donde se manifiesta la influencia surrealista;

domingo, 21 de agosto de 2016

EN UNA NOCHE SIN LUNA

Era algo hermoso, eramos tu y yo, nadie más, nosotros solos, en una noche llena estrellas divisando las como nunca. Viene a mi ese pensamiento de ¿como te conseguí? ¿por qué entraste a mi vida? ¿por qué sigues en ella?¿como es que no has huido de mi? Un silencio muy frio entre de los dos aquella noche
-Mira esas estrellas tienen forma de corazón, señalo el cielo y ahí fue cuando me di cuenta que me gustaba, que nadie mas que él en mi vida, se había llevado un pedazo de mi. A los pocos dias te volví a ver y una sonrisa lleno mi rostro y la tuya también,
-Te brillan mucho los ojos ¿te has enamorado? Me pregunto el
-¡Claro que no!¿como puedes decir semejante estupidez?
-Lo siento
Yo no sabía que hacer estaba nerviosa solo jugaba con mis manos y sacaba esa idea de mi mente, pues a él le gustaba otra persona, no podia creerlo era muy difícil para mi, cojí una flor quitando pétalo por pétalo preguntándome ¿se lo digo?¿no se lo digo? Cuando terminé por arrancar el ultimo pétalo...
-¿Que haces con esa flor?¿acaso tomas decisiones por lo que te dice el último pétalo de la flor?
que perpleja con su pregunta, no supe que responder, unos minutos después le dije
-No,no es eso, solo que...
-¿Que cosa?
-Nada olvidalo.
-¡No!dimelo,quiero saber lo que piensas.
Me asuste con su repentino NO por repuesta .
- ¿Para que quieres saber? Es estupido.
-Para mi no es estupido, a mi me importa.
No quería decirle, no tuve opción
-Solo era para preguntarte si querias comer helado. Se hecho a reír
-¿Era solo eso?¿porque  no lo dijiste antes?
Pensé rapido y le dije -Temía que me dijeras que no. Me agarró la mano y me dijo ¡VAMOS! Cuando llegamos a la heladería el pidió por mi mientras yo esperaba sentada junto a la ventana, me conocía muy bien, sabia lo que a mi me gusta y disgusta, un helado de tres copas: chicle,frutos rojos y brownie con arequipe, mora y con muchos chips de chocolate, pero me la hizo, en vez de mora puso limón.
-¡Eres un tonto! Le grite mientras el se reía
-Ya no quiero, le dije muy seria
-Lo siento ¿sabias que cuando frunces el ceño te ves adorable? Aun trataba de no reirse
-No me vas a convencer, eres un cretino, como si no me diera cuenta que aun te ries
-Perdoname. Le deje de hablar por unos minutos y pensé no puedo estar brava con el por una estupidez y no pude contenerme, me reí a carcajada mientras el me miraba, con esa cara de"¿que te pasa, estas loca?" lo cogí de la mano,casi obligado y lo llevé a un parque muy cerca,me tomo una foto de espaldas cuando yo andaba balanceando me en el columpio
-Quisiera que fuera de noche,le dije a él
-¿porque? El dia esta muy lindo¿no te parece?
-Claro, pero quiero mas la noche, quiero mas la luna, quiero mas las estrellas.
-Ojala no quieras la noche mas que a mi, me dijo con un tono de voz de susurro
-¿Eres tonto o qué? Yo te quiero demasiado como para preferir a la noche que a ti, su rostro se lleno de una sonrisa deslumbrante,
-¿Recuerdas aquella vez que te dije como era esa persona que me gustaba?
-No quiero saber de eso, le respondí, tan solo hablara de esa persona me hacia sentir mal
-¿Por qué? Si esa persona eres tú, quede sorprendida de lo que dijo que hasta dude
-¡¿Que?! repitelo otra vez
-De esa muchacha hermosa, carismática, buena onda, sorprendente y de linda compañia eres tu, siempre te quise, nunca quise separarme de ti
-Nunca antes lo dijiste¿por qué?
-Soy tímido en cuando se trata se ese tema
-Pues eso es común entre tú y yo ahora ¿recuerdas que querías saber lo que me preguntaba con aquella flor que deje sin pétalos?
- lo recuerdo muy bien
-No era para invirarte a un helado era para decirte lo que sentía por ti y al ultimo pétalo que arranque... De repente sono su celular él no quiso contestar
-¿Por qué no contestas la llamada? Le pregunte
-No es importante,comparado con esto, su sonido se me hizo tan fastidioso que desperté con lágrimas en los ojos y me di cuenta que eras un sueño que todo era falso pero lo sentí tan real, trate que tu imagen volviera a mi, nunca fue posible.
                 (^~^)FIN (^~^)

jueves, 21 de julio de 2016

El Amadis de gaula, de montalvo


Amadís de Gaula

Primera edición conocida de Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo, impresa en Zaragoza por Jorge Coci, 1508.[1]
Amadís de Gaula (en portugués Amadis de Gaula) es una obra maestra de la literatura medieval en castellano y el más famoso de los llamados libros de caballerías, que tuvieron una enorme aceptación durante el siglo XVI en la península ibérica.

Autoría

A fines del siglo XV preparó la que habría de ser su versión definitiva, cuya edición más antigua conocida es la de Zaragoza (1508), con el nombre de Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula, pero se trata de una obra muy anterior, que ya existía en tres libros desde el siglo XIV, según consta en obras del canciller Pero López de Ayala y su contemporáneo Pero Ferrús. El mismo Garci Rodríguez de Montalvo confiesa haber enmendado los tres primeros libros y ser el autor del cuarto. Se han descubierto, en una encuadernación, fragmentos de una versión anterior a Montalvo, que demuestran que entre sus enmiendas fue la abreviación.[2] Se ha atribuido a diversos autores de origen portugués: por ejemplo, la Crónica portuguesa de Gomes Eanes de Zurara, escrita en 1454, menciona como su autor a un tal Vasco de Lobeira que fue armado caballero en la batalla de Aljubarrota (1385). Otras fuentes dicen que el autor fue un tal João de Lobeira, y no el trovador Vasco de Lobeira, y que se trata de una refundición de una obra anterior, seguramente de principios del siglo XIV. Pero no se conoce ninguna versión primitiva del texto portugués original. Recientemente, en una opinión minoritaria, defendida por el investigador Santiago Sevilla, se ha atribuido Amadís de Gaula a don Enrique de Castilla el Senador, basándose en su larga permanencia en Inglaterra en la corte de su hermana de padre, doña Leonor de Castilla, esposa del rey Eduardo I. Las grandes batallas del Siglo XIII en Gales (Cadfan), Inglaterra (Lewes y Evesham) y en Italia, Benevento y Tagliacozzo en las que participó, parecen haber inspirado los muchos combates y guerras de Amadís de Gaula. Él mismo parece personificarse en el Infante Brian de Monjaste, hijo del rey de España, Ladasán, supuestamente, su padre Fernando III, el Santo.[3]

Sea como fuere, el caso es que la única versión completa conocida de Amadís es la refundición de Montalvo, dividida en cuatro libros, que constituyó un éxito formidable, también a escala europea. Tanto es así, que el mismo Montalvo decidió explotarlo y escribir una continuación, titulada Las sergas de Esplandián, que es el quinto libro del ciclo. Más tarde, Ruy Páez de Ribera continuó la obra en un sexto libro llamado Florisando, cuyo protagonista es un sobrino de Amadís. Feliciano de Silva, especializado en continuaciones de éxitos literarios (escribió además una Segunda Celestina), pasó por alto esa continuación y prosiguió Las sergas de Esplandián en su obra Lisuarte de Grecia, séptimo de la serie (1514). Juan Díaz publicó en 1525 como libro octavo una continuación de Florisando, llamada también Lisuarte de Grecia, pasando por alto el libro de Feliciano de Silva, pero éste volvió a la carga y continuó su propio Lisuarte de Grecia en Amadís de Grecia (1530), libro noveno de la serie, que después continuó en el décimo, Florisel de Niquea (1532), y en el undécimo, Rogel de Grecia (1535). (A partir del libro décimo las numeraciones de las partes y libros del ciclo están confusas, en las portadas de los mismos.) Pedro de Luján prosiguió Rogel de Grecia en un duodécimo libro amadisiano, Silves de la Selva (1546), pero Silva, que al parecer pretendía el monopolio del género, pasó por alto la obra de Luján y continuó Rogel de Grecia en la Cuarta Parte de Don Florisel de Niquea, publicada en dos tomos (1551), décimotercero y último de la serie en castellano.

La acción de Silves de la Selva fue continuada en italiano con otro libro decimotercero, el Esferamundi de Grecia de Mambrino Roseo, cuya primera parte apareció en 1558, y que el mismo Roseo continuó en una segunda (1560), tercera (1563), cuarta (1563), quinta (1565) y sexta parte (1564). De estas obras no se conoce ninguna versión en español, pero sí fueron traducidas al alemán y al francés. Además, Roseo publicó entre 1563 y 1568 siete extensas obras cuya acción se intercalaba entre los libros amadisianos españoles: Adjunta al cuarto libro de la historia de Amadís de Gaula (1563), El segundo libro de las sergas de Esplandián (1564), El segundo libro de Lisuarte de Grecia (1564), La tercera parte de Amadís de Grecia (1564), la Adjunta al segundo libro de don Florisel, llamada libro de las proezas de don Florarlán (Florarlán de Tracia) (1564), Adjunta al segundo volumen de don Rogel de Grecia (1564) y El segundo libro de don Silves de la Selva (1568).

En Alemania, el Esferamundi de Grecia fue continuado en tres libros más, que narraban las aventuras de Safiramán, hijo de Esferamundi; de su tío Fulgorán (hijo extramatrimonial de Rogel de Grecia y de la reina Florela) y de otros valerosos caballeros. Los libros alemanes fueron traducidos al francés y publicados en 1615, con los nombres de libro vigésimo segundo, vigésimo tercero y vigésimo cuarto de Amadís de Gaula, y diciendo ser traducciones del español. Aunque según el libro vigésimo cuarto Safiramán tuvo con su esposa Rosorea (hija de Anaxartes y Oriana) dos hijos llamados Orleandro y Amadís de Trapisonda, el anónimo autor le puso expresamente punto final a su relato en el capítulo LXXIX y último de ese último texto amadisiano. El caballero Gilbert Saunier Duverdier publicó en francés una obra llamada Le Romant des Romans, en siete tomos (el primero y el segundo en 1626, el tercero en 1627, el cuarto en 1628 y los tres últimos en 1629), en la que se narraban las aventuras de Rosalmundo de Grecia, hijo de Esferamundi y Ricarda; de Amadís de Trapisonda y otros caballeros, y se concluían las historias de los Amadises. Esta obra fue traducida al inglés y publicada en 1640 con el título de The love and armes of the Greeke princes. Or, The romant of the romants. Written in French by Monsieur Verdere, and translated for the Right Honourable, Philip, Earle of Pembroke and Montgomery, Lord Chamberlaine to his Majesty.

También se ha mencionado como parte de la saga amadisiana una hipotética obra anónima portuguesa titulada Penalva, cuya mera existencia es muy dudosa.

Argumento

Ilustración de Amadís de Gaula de una edición de 1533.
Amadís de Gaula, tras una introducción en la que se afirma que fue encontrado en un arcón enterrado,[4] se inicia con el relato de los amores furtivos del rey Perión de Gaula y de la princesa Elisena de Bretaña, que dieron lugar al nacimiento de un niño abandonado en una barca. El niño es criado por el caballero Gandales e indaga sobre su origen en medio de fantásticas aventuras, protegido por la hechicera Urganda la Desconocida, así llamada porque nunca se presenta con la misma cara ni con el mismo aspecto, y perseguido por el mago Arcaláus el encantador. Atraviesa el arco hechizado de los leales amadores en medio de la Ínsula firme, vence al terrible monstruo Endriago, donde conoce a su hermano Galaor, y atraviesa por todo tipo de peligrosas aventuras, por amor de su amada Oriana, hija del rey Lisuarte de la Gran Bretaña.

La obra original (antes de las modificaciones incluidas por Montalvo) acaba trágicamente, como todas las obras del llamado Ciclo Artúrico. El original (reconstruido) acaba como sigue: Lisuarte, mal aconsejado por avariciosos consejeros, echa de su lado a Amadís, lo reta e intenta casar a Oriana con un enemigo del héroe. Oriana es rescatada por Amadís y llevada a la Insula Firme por este. Lisuarte le declara la guerra a Amadís acompañado por Galaor (envidioso de Amadís) y Esplandián (a quien Lisuarte ha criado sin saber que es su nieto). Tras varias batallas Galaor reta a Amadís y este lo mata. Lisuarte reta y Amadís también lo mata. Un tercer reto enfrentará a Amadís y a Esplandián, matando este último a Amadís. Oriana, que observa la batalla desde una ventana, al ver la muerte de Amadís se lanza al suelo y muere. Urganda aparece y revela la verdad sobre sus padres a Esplandián.

La versión de Montalvo modifica sobre todo este final, haciéndole durar todo el libro cuarto. El final de los personajes es distinto. Lisuarte y Amadís hacen las paces, se conoce la identidad de Esplandián de una forma menos trágica y Galaor ni siquiera aparece en la batalla (está enfermo). Para cerrar la obra se usa un subterfugio que la hace acabar bruscamente. Lisuarte es encantado y Amadís debe dedicarse a gobernar. La historia continúa en las Sergas.

La obra también relata las hazañas de otros valerosos caballeros emparentados con Amadís, como su hermano Galaor, su medio hermano Florestán y su primo Agrajes de Escocia.

Estilo

En cuanto al estilo, fue alabado por el exigente Juan de Valdés, si bien consideraba que a veces lo bajaba mucho y otras lo encumbraba demasiado. Se caracteriza por un cierto latinizamiento de la sintaxis, que suele situar al verbo al final de la frase al modo latino, y otros rasgos de esta naturaleza, como el uso del participio de presente, que lo aproximan al tipo de lenguaje de la escuela alegórico-dantesca del siglo XV, si bien resulta mucho más claro y llano. No obstante, es necesario diferenciar entre el estilo de las tres primeras partes, que lleva incólume mucho del autor original, muy elegante y pormenorizado en los sucesos, y el texto atribuible a Garcí Rodríguez de Montalvo, de muy inferior ingenio y brillantez. Las tres primeras partes reflejan el mundo del siglo XIII, mientras que el mundo de Garcí Rodríguez de Montalvo es el de principios del siglo XVI, y eso no puede dejar de percibirse en el estilo denso y algo pedante del Regidor de Medina de

El pre-renacimiento español

La Celestina, una de las obras capitales del Prerrenacimiento en España.
Se denomina Prerrenacimiento a una época coyuntural y estética que constituye la transición entre la Edad Media y el Renacimiento, particularmente en España.

Período histórico

Dicha época abarca en el reino de Castilla los reinados de Juan II (1405-1454), gran protector de las letras y las artes, Enrique IV, etapa que supuso en cierta manera un parón, y los Reyes Católicos Isabel y Fernando. En el reino de Aragón, por otra parte, se vive una transición similar con Alfonso V de Aragón (1416-1458), aunque este impulso inicial fue sin embargo agotado por la mayor brillantez del Renacimiento castellano. Los autores más destacados fueron Bartolomé Torres Naharro, Gil Vicente y Fernando de Rojas

Características generales del período

El Prerrenacimiento es una época coyuntural o de transición entre la Edad Media y los nuevos aires del Renacimiento; en este siglo la burguesía creció mucho económicamente y demandó más poder político, lo que creó gran inestabilidad; la monarquía, enfrentada siempre a la nobleza, procuró consolidar un estado cada vez más absolutista reforzando instituciones como la Inquisición o la Santa Hermandad y unificando las Órdenes militares. Los reyes recurrieron al patriciado urbano a los conversos para crear una nueva clase que les pudiese ayudar contra los nobles. En España y también en toda Europa hubo grandes epidemias de Peste Negra que, aproximadamente, mataron a un tercio de la población. Durante esta época convive un incipiente Humanismo con la Escolástica medieval, hay una primera ola de italianismo en las Artes y la Literatura, se emprenden numerosas traducciones y vulgarizaciones de textos grecolatinos y se abre paso una concepción antropocéntrica, más positiva e idealizada de la realidad, en consecuencia, la muerte pasó de ser un trance liberador, a ser un paso doloroso y traumático. La imprenta, por otra parte, multiplica los libros y con ellos la curiosidad y la sed de saber. Se empiezan a escribir textos importantes en Idioma castellano ennobleciendo la lengua romance, pero todavía tiene amplio curso el latín.

En el campo de las letras representan esta primera apertura de la Edad Media a los nuevos días del Renacimiento:

Poesía Editar
En poesía, a la que pertenecen la mayor parte de las obras literarias, se pueden clasificar tres grupos: épica, lírica y satírica. La épica se divide en popular y culta. En la épica popular destaca el Romancero, que mantiene las características apuntadas en la Edad Media. En la épica culta destaca Juan de Mena y el Marqués de Santillana.

En la lírica destacan dos corrientes:
La Escuela alegórico-dantesca, representada por:
El micer Francisco Imperial,
Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, que intenta introducir el petrarquismo del soneto (italianizante),
Diego de Burgos, su secretario y criado del anterior y poeta también,
Juan de Mena, que introduce con su Laberinto de Fortuna el gran poema alegórico a la manera de Dante Alighieri y compone su Omero romançado o Sumas de la Ilíada de Homero (h.1442-1444), prosificación en 36 capítulos de la Ilias -versión latina de la Ilíada-, por encargo de Juan II.
Dentro de la lírica cancioneril, destacan como prerrenacentistas:
Gómez Manrique
Jorge Manrique.
Prosa Editar
En prosa hay que destacar dos clases de obras: novela y didáctica. En el primer caso está Diego de San Pedro, con Cárcel de Amor, de carácter simbólico, y en parte misógino o antifeminista. En el segundo, el Arcipreste de Talavera, con el Corbacho o Reprobación del amor mundano, obra mucho más antifeminista que la anterior, en la que se enseña cómo son las características psicológicas de los diversos tipos de hombres, juntamente con la falsedad del amor en los hombres; y Fernán Pérez de Guzmán, con obras de carácter histórico.

En el terreno de la prosa, son ya humanistas:

Alfonso de Cartagena,
Alfonso de Palencia
Enrique de Villena, que prosificó y glosó la Divina Commedia de Dante (1427) y la Eneida (h. 1428) de Virgilio para el Marqués de Santillana.
Alfonso Martínez de Toledo da cabida a la lengua de la calle en sus textos
Los biógrafos Fernán Pérez de Guzmán y Hernando del Pulgar entre otros muchos confieren gran importancia al hombre y a sus méritos sobre la tierra siguiendo el modelo de Plutarco, utilizando ya una prosa nítida y equilibrada sin excesivos cultismos.
La Celestina de Fernando de Rojas viene a ser la culminación de este periodo de prosa prerrenacentista, todavía con afectaciones latinizantes, sin embargo, frente a la limpia prosa y verso ya equilibrados, castizos y plenamente renacentistas de, por ejemplo, Hernando del Pulgar o Jorge Manrique.
Garci Rodríguez de Montalvo y su Amadís de Gaula (1508), el primer y mejor de los libros de caballerías, viene a revitalizar el arquetipo medieval del caballero.
Diego de Sampedro, con su novela sentimental Cárcel de amor (1492), lleva a su culminación y a su fin el amor cortés medieval.
Teatro Editar
En el teatro destacan escritores como:

Juan de Fermoselle, más conocido como Juan del Encina, también gran poeta,
Gil Vicente, dramaturgo portugués destacado por sus obras en castellano y reconocido como compartidor con Juan del Encina de la paternidad del teatro español.
Lucas Fernández, como del Encina, autor de églogas.
También fue dramaturgo Gómez Manrique, evolución sobre el Auto de los Reyes Magos y el teatro religioso medieval
Menos evidente es la condición escénica de La Celestina, una obra dialogada.

Influencias literarias de Apercibimiento español Editar

Políticamente empieza a configurarse una época que emerge ya con los Reyes Católicos la monarquía absoluta; la mentalidad filosófica (que como forma mentis es todavía escolástica), deja ya traslucir tendencias innovadoras, tanteando nuevas ciencias, a veces utopías, a veces raras especulaciones, en forma de rebeliones que toman la forma, más que de razonada filosofía, de preferencias o confusas reacciones sentimentales. Asoma la pasión filológica del Humanismo y los temas mitológicos.

Los escritores que influenciaron con su obra este movimiento provenían de la Italia de primer Renacimiento:tendido ni asimilado por los grandes poetas españoles del XV, pese a imitarlo todos. Los poetas del Cancionero de Baena, que conocen a Dante, toman de él lo más superficial (Villasandino, Ferrán Manuel de Lando o Gonzalo Martínez de Medina). El marqués de Santillana representa algo muy distinto. Lo que le atrae y emociona de Dante es la vestidura exterior del poeta, que es lo que trata de adaptar en sus propias concepciones, donde la imitación dantesca es fehaciente y sobradamente conocida. Juan de Mena es un alma más dantesca, más afín al genio fuerte, al poeta del vasto fresco. Por ello, compone un verdadero poema nacional. Diego de Burgos, Gómez Manrique, Pedro de Escavias, Jerónimo de Artes, Pero Gillén de Segovia, hasta el Arte de la poesía castellana de Juan de la Encina (1498) siguen a Dante, sin olvidar a sus dos traductores que cierran la Edad Media, Pedro Fernández de Villegas y Hernando Díaz, con una versión hoy perdida.

Santillana cita también a Cino da Pistoia y otros autores del Dolce stil nuovo.

Petrarca llega traído por los brotes del humanismo. Ha sido coronado en el Capitolio y así lo recuerdan Santillana y Juan Rodríguez del Padrón en la Cadira del honor. Pedro Martín, en sus Seis Sermones de romances, no contento con exaltarle junto a los filósofos, le coloca con los Santos Padres. Alonso Fernández de Madrigal, el fecundo Tostado, lo recuerda, por haber elogiado la vida solitaria, en el opúsculo De como al ome es necesario amar y en su Comento de las chrónicas de Eusebio. Por este tiempo, un anónimo que Farinelli identifica con Pero Díaz de Toledo extrae de De Vita Solitaria una bella colección de sentencias (Flores e Sentencias de la Vida de Soledumbre). El arzobispo burgalés Alonso de Cartagena utiliza también el famoso tratado petrarquesco para las glosas de su versión de De Providentia de Séneca (Cinco libros de Séneca, Sevilla 1491). Vuelven a Petrarca, al tocar el tema de la fortuna, tan típico del siglo, el agustino fray Martín Alonso de Córdoba con su Compendio de la Fortuna. De Petrarca se leen más los Triunfos, más acordes con el gusto por la alegoría medieval, que el Canzoniere. Si Dante es aprehendido sólo en lo más superficial de su capa alegórica y hay que aguardar también a la renovación poética de Garcilaso de la Vega para que sea saboreado el Petrarca del Cancionero.

Boccaccio tampoco es conocido en el siglo XV como prosista y para sus admiradores cuatrocentistas españoles era un sabio erudito, tratadista de cosas graves, de los hombres y las mujeres ilustres, de los dioses paganos, «de los montes, rios e selvas», como dice su anónimo traductor. Todos lo proclaman gran poeta; se le tiene no por unidad, sino como repertorio medieval enciclopédico y moral. De casibus virorum, que ya al final de su vida (antes de 1407) traducía el canciller Pero López de Ayala (Caída de Príncipes) y completaba el arzobispo de Burgos en 1422. De nuevo aparecía el tema de la fortuna. Su eco resonaría en otros autores: Pedro Díaz de Toledo, el bachiller de la Torre, Diego de Valera. «Ni el mismo Dante, ni el mismo Petrarca tuvieron en España más lectores y admiradores que Boccaccio» (Menéndez Pelayo). Pareja admiración despertó su De claris mulieribus, que desata toda la literatura pro y antifeminista del tiempo. Sus obras mitológicas, la Genealogía de los dioses paganos escrita en latín, es también muy citada. De los libros menores en lengua vulgar, Fiammetta es recordada en la Comedieta de Ponza. Había dos versiones manuscritas en El Escorial, siendo impresa la traducción en Sevilla (1497). Toda la novela sentimental (Diego de San Pedro, Juan de Flores) la recuerda. También Il Filocolo, La Teseida, Il Filostrato y los dos Ninfale los poseyó Santillana y fueron aprovechados para sus decires narrativos. El Decamerón, no ajeno a los escritores españoles del s. xv, no fue tan de su agrado como las otras obras, quizá por su falta de sentido moral. Sólo en la segunda mitad del XVI se empezaría a explotar el tesoro narrativo del Decamerón por Torquemada en su Jardín de flores curiosas, tan leído por Miguel de Cervantes, y Joan Timoneda en su Patrañuelo.

Dante Alighieri es importante en el siglo XV por su Divina comedia, en la que habla del paso del autor de la obra por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Esta gran alegoría impresionó a los cultos poetas de la llamada escuela alegórico-dantesca: Juan de Mena e Íñigo López de Mendoza, especialmente, que escribieron grandes poemas narrativos como él.

Influencia italiana en la literatura española



La Literatura Italiana y Española en Ocho siglos de Existencia.

La historia común de España e Italia ha pasado por múltiples alternativas.

Relaciones entre España e Italia en este Milenio.

Las relaciones entre España e Italia durante los siglos XI, XII y XIII fueron bastante escasas.

La visión que Italia tenía de España en aquella época era una visión un tanto desalentadora ya que veía a España como un lugar para la batalla sostenida entre moros y cristianos. Pero en ese lugar legendario y no muy lejano llamado España combatían muchas tropas italianas que eran enviadas con la función de ayudar y proteger a los Reyes Católicos. Estas hazañas fueron recogidas por grandes autores en los cantares épico-caballerescos de la literatura italiana.

El camino de Santiago supone un lazo de unión muy importante ya que muchos peregrinos italianos se encaminaban hacia la ciudad de Santiago de Compostela. Posteriormente, estos peregrinajes fueron una fuente segura de inspiración para muchos autores italianos. El mismísimo Dante, en el canto XXV de su obra La Divina Comedia hace una alusión más o menos directa a estas pregrinaciones.

Por otra parte, otro aspecto muy fecundo para las relaciones italo-españolas era el continuo “peregrinaje” de estudiantes españoles a universidades italianas.

También, durante el reinado de Alfonso X, el Sabio hubo una buena relación con Italia en el terreno politico ya que este rey aspiró incluso al trono italiano. Los contactos entre ambos países se ducaplicaron aún más en el siglo XIV debido a la frecuente actividad comercial mediterránea que existía entre los mercados de Venecia, Florencia y la región valenciana.

Por otra parte, muchos literatos españoles se han formado en las Academias y Universidades Italianas, o han residido en Italia durante un periodo mayor o menor de tiempo influyendo, de este modo en sus vidad y reflejando notablemente esto en sus obras. Son autores de la talla de Garcilaso de la Vega o Rafael Alberti.

Diferencias entre la Literatura Italiana y la Literatura Española.

A pesar de los múltiples contactos entre ambos países, sus literaturas presentan diferencias muy notorias:

El origen de la Literatura Española es más lejano que el de la literatura Italiana, que sufrió un retraso con respecto a otras literaturas europeas. A este retaso de la literatura italiana se le puede añadir el problema de la lengua ya que era una duda importante el decidir entre escribir en latín o en la lengua vulgar.

En lo que respecta a Italia, la lengua hablada y la lengua literaria se encuentran muy lejanas la una de la otra, caso que no coincide con la literatura española.

En la literatura Italiana medieval nos encontramos con temas históricos entremezclados con otros heroicos, épicos y amorosos. En cambio, en la literatura española el tema histórico se trata desde un punto de vista muy objetivo y realista.

En la literatura italiana encontramos autores que escriben grandes y valiosas obras en prosa que, en realidad, aunque de gran valor literario, son tratados científicos, políticos e incluso filosóficos.

Formalmente, en el verso italiano hallamos el gran y acusado uso del endecasílabo, mientras que en España sucede lo mismo con el verso octosílabo, que, por otra parte es mucho más apropiado para el romancero. Pero por clara influencia italiana, a partir del siglo XVI, se introduce en España el endecasílabo. El artífice de esta introducción literaria resultaría ser el gran Garcilaso de la Vega.

Estudio de las Relaciones Literarias.

La literatura Italiana tiende a lo fantástico, a la fábula, a la aventura... Hay una tradición que une el tema histórico con el tema aventurero y el tema del amor: esto es un rasgo característico de la literatura épico-caballeresca italiana. También nos encontramos en Italia con una literatura científica, política y filosófica en Italia.

Es importante hablar de la llamada Autorreflexión Crítica, que era la consciencia que los escritores tienen sobre su propia obra literaria. Dante en Italia fue el pionero en esta actitud teórica con su Vita Nuova. En España nos encontramos con esta autorreflexión crítica en el escrutinio literario que hacen el cura y el barbero en El Quijote de Cervantes.

La tradición literaria de ambos países debe ser interpretada como un instrumento que enlaza y acerca la cultura de los dos países de marras.

Presencia de los Tres Grandes Escritores Italianos del Trescientos en la Literatura Renacentista Española.

Dante

Dante es un autor que era muy leído por los literatos españoles. Pongamos por ejemplo al Marqués de Santillana que en su El Infierno de los Enamorados refleja notoriamente su lectura de El Infierno de Dante, concretamente se percibe la influencia del Canto V. Por poner otro ejemplo, citemos a Juan de Mena, cuyo tema cetral de su más famosa obra - La Rueda de la Fortuna - coincide con uno de los temas dantescos más característicos.

También podemos citar a Alfonso Álvarez de Villasandino como autor que se aferra a la tradición de la imitación de Dante, quien, a su vez imitó a Virgilio. Juan de Mena también puede establecerse en esta línea alegórica dantesca.

El tema del corazón de la amada y del poeta es un protagonista común a Dante y a Garcilaso, e incluso a Petrarca.

Para Dante autor, en La Divina Comedia, vivir es tomar partido, es decir, que físicamente vivieron lo que no vivió de ellos fue su alma. Al señalar que estas almas estan desnudas significa que están expuestas a todo el sufrimiento. En su vida terrenal el tomar deciciones hubiese significado sufrir, pero sufrir por un motivo o circunstancia. Los tábanos y abispas que pican las almas son símbolo de todos aquellos incentivos que se les presentaron en la vida y ellos los dejaron pasar. De sus heridas se desprende sangre que se mezcla con lágrimas y caen al suelo que es devorada por gusanos al caer. Es decir que ahora su sufrimiento ni siquiera sirve para alimentar la tierra. Aquel que se juega por sus ideales participa en la vida, de tal modo que ésta tiene un significado.

Petrarca

El tema del amor no correspondido se ve también en grandes escritores españoles de la talla de Garcilaso de la Vega. De hecho hay muchos puntos de conexión entre la Laura petrarquista e Isabel Freire, de Garcilaso. El amor platónico que siente Garcilaso por Isabel Freire viene a se la misma concepción amorosa del amor que siente Petrarca por Laura. El poeta se entrega totalmente al ammor, llegando a perder la conciencia de su propia identidad, deseando incluso el rechazo de la dama para poder recuperarla. El enmarcamiento del amor en una determinada naturaleza que es protagonista es otro tema importante, primero en Petrarca y lugo en Garcilaso. La idea de soledad expresada a través del río es otro tema común. El llanto, el corazón, los ojos y los cabelllos son los elementos más importantes de la amada que destacan tanto Petrarca como Garcilaso. Todas las consideraciones que Garcilaso tomó de la literatura italiana (soneto, canción, lira...) continuaron después posteriormente en otros autores como por ejemplo San Juan de la Cruz. Garcilaso ensaya de forma más brillante que Boscán los metros petrarquistas, con un sello personal inimitable, que recrea los paisajes bucólicos y pastoriles.

Diego Hurtado de Mendoza, por ejemplo, también se atiene a esta tradición del amor platónico tan petrarquista. Son dignos de mención también autores como por ejemplo Quevedo, Cervantes y algunos pertenecientes al grupo del 27 como Rafael Alberti quien también hace una alusión directa a esta tradición en sus obras.

Pero, pese a la gran cantidad de seguidores que tiene, Petrarca no triunfa en España hasta el siglo XVI. Aunque ya en el siglo XV se ve, por ejemplo en el Marqués de Santillana la adaptación del endecasílavo al español

Bocaccio.

Bocaccio es el autor más imitado y adaptado por los autores del Siglo de Oro, y no sólo por su Decamerón. En la Literatura española nos encontramos con numerosas obras que hacen referencia al Decamerón. En El Lazarillo de Tormes, por ejemplo, hallamos muchas similitudes con la obra de Bocaccio anteriormente citada. En Lope de Vega también se vislumbra esa influencia de Bocaccio. En las Novelas Ejemplares de Cervantes es fácil observar que éste fue un fervoroso lector de Bocaccio adoptando incluso la misma estructuta del Decamerón.

Vemos una imitación de Bocaccio en Góngora, en Corbacho, en el Arcipreste de Talavera, en Tirso de Molina, en El Lazarillo de Tormes...

Los temas más imitados son:

La resignación de la mujer

Las virtudes de la protagonista femenina: humildad, obediencia, amor filial...

Los rasgos físicos de la figura de la protagonista femenina.

La belleza como una cualidad característica, tema puesto de relieve sobre todo en el Decamerón, y, posteriormente en Lope de Vega.

Visión de la mujer como perfecta esposa, perfecta hija y perfecta señora.

Tanto la imitación del marco espacio-temporal como la imitación de las características de la protagonista son rasgos comunes a las dos literaturas, pero nunca se puede hablar de plagio.

Orlando. Quijote. Madame Bovary: Tres locos Entrelazados

Esquema número 1: Orlando Quijote y Madame Bovary

Mensaje-objeto

(Quijote)

código

(heroico, épico-caballeresco)

canal

(ironía-parodía)

Emisor Receptor

(Ariosto) (Cervantes)

mensaje-objeto

(Orlando Furioso)

contexto

(Novelas y poemas caballerescos y Boiardo - libros de caballerías y Ariosto)

Esquema número 2: Orlando Quijote y Madame Bovary

código

(locura)

canal

(.........)

emisor receptor

(Orlando) (don Quijote)

mensaje-objeto

(efectos de la traición amorosa)

contexto

(Traición de Angélica la Bella - traición (supuesta) de Dulcinea del Toboso)

Relaciones entre Humanistas Italianos y Españoles en la Segunda Mitad del Siglo XV.

Algunas características destacables del Humanismo son:

Apertura de las culturas europeas del momento: cultura latina, griega, árabe...

Conflicto entre el mundo árabe y el mundo occidental.

Búsqueda de la unidad religiosa.

Búsqueda de la ruptura con la barbarie recuperando los textos antiguos mediante la crítica textual, recuperando así los autores antiguos. Esta labor se granjea de la crítica.

Polémicas Filosóficas.

Ataque a la gramática medieval.

En España, la antigüedad clásica romana no era todavía un fin en sí mismo sino un medio, modelo. No existía el mismo interés que en Italia por la antigüedad clásica. Aún los españoles prefieren a los Godos que a los clásicos, pero esto no ocurre en Italia. El humanismo español del siglo XV carece de personalidad propia.

Juan de Segovia fue un humanista español que luchaba por la apertura de las fronteras entre las distintas culturas defendiendo el estudio y la comprensión de las obras literarias a partir de las fuentes originales.

Juan de Lucera, que se formó en la Corte de Nápoles, se opuso a la idea de que el latín debía ser una lengua para la literatura.

Relaciones Culturales y Literarias entre España e Italia en el Setecientos: Iluminismo frente a Ilustración.

El Iluminismo y la Ilustración se dieron en Europa en la segunda mitad del siglo XVIII. Se trata de dos terminologías distintas para un mismo movimiento. Este movimiento se llamó Iluminismo en Italia, Ilustración en España y Siglo de las Luces en Francia.

Al tiempo que, a principios del siglo XVIII se da el Rococó en España, se publica La Arcadia en Italia.

En el Iluminismo o Ilustración los tópicos literarios no están en contrapunto, como suele suceder en otros movimientos, con la época anterior, sino que suponen una continuación de éstos. En este movimiento nos encontramos con dos tipos de poesía bien diferenciados:

Poesía Superficial, sensual y Pastoril.

Poesía de versos cortos y temas frívolos, ambientada en salones palaciegos.

Ya avanzado el siglo, hallamos una clara variación temática que tiende hacia temas ilustristas tales como los avances técnicos de la época. En esta época Quintana encuentra dos movimientos:

Prerromanticismo, que está muy cercano a los sentimientos.

Neoclasicismo, que se encarga de la búsqueda de los valores de la antigüedad clásica.

La Literatura italiana del siglo XVIII va a influir notablemente en la literatura española de la misma época, en la cual las relaciones diplomáticas entre España e Italia estaban en pleno apogeo. La forma típica del Romanticismo español va a ser la Octavilla Metastasiana. En el siglo XIX se harán numerosas traducciones e interpretaciones de muchos autores italianos al español.

A modo de conclusión es importante decir que la literatura italiana se complementa con la literatura española de modo que es árdua tarea la de estudiar una sin haber estudiado la otra ya que ambas se complementan y circulan en la misma línea.

La Traducción de Poesía Italiana al Español.

En esta “Mesa Redonda” se trató el tema de la traducción de poesía de una manera práctica ya que se procedió a la lectura y traducción de Le Due Strade, traducción realizada por el poeta Jordi Virallonga.

Se habló de la fuente primordial del poema que viene a ser el gran Petrarca y del tema bucólico con intención irónica.

Para traducir un poema es imprescindible que el autor de la traducción decida mantener o bien la forma, o bien el contenido originarios o, en otro caso, modificarlos; pero uno de esos dos conceptos (forma y contenido) debe ser necesariamente conservado.

Para traducir la prosa, nos encontramos con el problema de la lengua italiana y su parecido con la lengua española; es este un problema que nos hace pensar en estructuras que, a simple vista, parecen similares o incluso idénticas en español que en Italiano pero que, en realidad, no lo son y tienen usos completamente distintos.

Concluyendo: la tarea de la traducción debe ser reconocida como trabajosa y complicada y, por tanto, como consecuencia, valorizada como se merece.

Relaciones Hispano-Italianas en el Siglo XIX: un Estudio de Recepción Literaria.

El periodo comprendido entre 1800 y 1830 supone un momento escervescente de la traducción en Italia. Se traducen obras como El Príncipe de Maquiavelo, La Buena Criada de Goldoni... La presencia de Goldoni es muy importante para la historia de la traducción literaria y de la recepción.

Las primeras muestras de la obra de Tasso en nuestro país las encontramos en las traducciones al español. Un traductor de Tasso fue Emilia Pardo Bazán. La obra de Tasso que más atención causó en el receptor español fue una fábula pastoril que persiste al gusto clásico. Su traducción conoció sucesivas ediciones y reimpresiones, como por ejemplo El Tesoro del Parnaso Español o la traducción de la obra apócrifa: Noches de Tasso.

También se tradujeron numerosas obras del autor Alfieri en este período. La recepción española de Alfieri se sirve para fines políticos ya que Alfieri presenta una imagen de la España de la época en su De la Tiranía.

Los traductores prefirieron en esta etapa de traducción literaria, no ya las obras de Alfieri, sino también otras que tienen mucha menos relevancia para la crítica actual.

En los primeros treinta años del siglo XIX se tradujeron numerosas representaciones teatrales como por ejemplo El Matrimonio Secreto. Los años 1822 y 1823 van a constituir un momento álgido dentro de la historia de la traducción.

Algunas Consideraciones Personales sobre la Lectura de la Poesía Italiana en la Poesía Española Actual.

Esta “Conferencia” trató de la experiencia personal del poeta y catedrático de la Universidad Central de Barcelona, Jordi Virallonga i Eguren. El escritor habló sobre las causas por las que había entrado en contacto directo con la literatura Italiana. Tales causas son:

El amor, ya que en su adolescencia se enamoró de una chica italiana a la que escribió varios poemas de amor en italiano.

Su abuelo, ya que le incitó a la lectura de importantes obras literarias italianas como por ejemplo, El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo y algunas obras de grandes autores como son Petrarca, Bocaccio o Ariosto.

Grandes poetas catalanes como Angel Crespo o Carlos Barral leían libros de la literatura italiana y esta influencia queda plasmada en sus propios textos.

Es importante reconocer que en toda la historia de la literatura española hemos contado con grandes genios que han sido influidos por la tradición clásica y latina. Por ejemplo: Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León o el mismísimo y actualísimo Antonio Colinas.

El autor catalán recalcó el hecho de que es de gran importancia leer y conocer otras literaturas y culturas para ser un buen y provechoso